Resurge la danza de Oko Etze después de 20 años

Ramiro Gómez / Corresponsal Diario de Chiapas

Chiapa de Corzo, Chiapas.- Este sábado, bajo el intenso sol de las tres de la tarde, la comunidad zoque de Nuevo Carmen Tonapac de Chiapa de Corzo, se llenó de vida y color con el resurgimiento de una tradición ancestral: La danza de Oko Etze, al español se traduce como la danza de la Abuela. Después de 20 años de silencio, los músicos y danzantes, liderados por el joven Francisco Sánchez, salieron de su hogar para dar inicio a la Cuaresma, una festividad que aunque olvidada por años, ha encontrado un nuevo aliento gracias a la pasión de un grupo de jóvenes organizadores y el apoyo de los sabios de la comunidad.

Pedro Gómez Gómez, habitante de Nuevo Carmen Tonapac y profundo conocedor de la cultura zoque, compartió con entusiasmo la historia detrás de esta danza.

“Es un ritual que simboliza el bien y el mal, donde personajes como el rayo, el pájaro de mal augurio, el duende, el tigre, viento, venado y los labradores juegan papeles fundamentales”, explicó.

En la representación, los labradores buscan la miel que es esencial para la celebración de la Cuaresma, pero se encuentran con el duende, quien los desvía de su camino, un símbolo de las tentaciones que enfrentan en la vida.

La miel, elemento central de esta festividad, no es solo un manjar, sino un símbolo de abundancia que debe ser recolectado antes de la Cuaresma, periodo en el que está prohibido salir al monte a recolectar alimentos. “La miel es un regalo de la montaña, un alimento sagrado que debe ser preparado con antelación”, destacó Gómez. Durante este tiempo, el cuidado de las abuelas y la protección de la comunidad son esenciales, ya que se cree que los hombres son los encargados de buscar este tesoro natural mientras las mujeres se quedan en casa.

La figura del pájaro de mal augurio, según Gómez, es un recordatorio de la fragilidad de la vida. “Anuncia la muerte o el peligro, y su canto es un aviso para que cuidemos a nuestros seres queridos”, subrayó, revelando la conexión profunda que la comunidad tiene con la naturaleza y sus elementos.

El renacer de la danza de Oko Etze no solo revive tradiciones, sino que también une a las generaciones.
Alrededor del atrio de la iglesia de la comunidad donde se presentó esta danza, los rostros de los jóvenes danzantes reflejan un orgullo renovado por sus raíces culturales.

“Es nuestra forma de recordar y honrar a nuestros ancestros”, afirmó Gómez.

El próximo martes, la junta de festejo presentará la danza de la niña de casa en casa y culminará en la madrugada del miércoles de ceniza.

Esta manera la comunidad zoque reafirma su compromiso con sus tradiciones. En cada paso y en cada nota se siente la esperanza de que el legado cultural perdure, y que la danza, la música y la miel sigan siendo parte esencial de la vida entre los zoques de la comunidad. Así, bajo el sol radiante, no solo celebra el inicio de la Cuaresma, sino también el renacer de la identidad cultural.

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