Ángela Anzo (Notimex, Archivo)

Uno de los compositores más conocidos de la música barroca

Un día como ayer, nació el autor de “Las cuatro estaciones”: Antonio Lucio Vivaldi (Venecia, 4 de marzo de 1678 – Viena, 28 de julio de 1741), figura toral de la música barroca, quien se inmortalizó gracias a sus propuestas innovadoras como compositor y ejecutante.
Nacido en el corazón de Italia, fue hijo de Giovanni Batista, un virtuoso violinista que le enseñó la maestría de este instrumento que comenzó a dominar desde muy temprana edad, gracias a su fuerte vocación por el arte de Apolo.
Aunque se inclinó por el oficio del sacerdocio -ungido el 23 de marzo de 1703 a la edad de veinticinco años-, su vida transcurrió por otro sendero, pues logró ser el compositor más importante de su época, además de convertirse también en un maestro de la música universal.
En su haber se encuentran un número notable de obras -más de 700, con 477 conciertos y 46 óperas-, entre ellas “Gloria RV 589”, “L’Olimpiade”, “Nulla in mundo pax”, “Argippo”, “La costanza trionfante degl’amori e degl’odii”, “Arsilda, regina di Ponto” y “L’incoronazione di Dario”.
Il prete rosso como también era llamado, fue reconocido por la versatilidad de sus composiciones y por popularizar la música de concierto. Su legado continuó en las generaciones que instruyó como profesor de violín en el Ospedale della Pietà (Hospicio de la Piedad), pero también en la música de sus predecesores, como lo fue como Johann Sebastian Bach.
Aunque este músico ha sido interpretado por las orquestas más reconocidas en el mundo, tales como la Orquesta Filarmónica de Viena y la Orquesta Sinfónica de Chicago, durante dos siglos parte de su música quedó en el olvido, hasta que a principios del siglo XX fueron halladas algunas partituras, gracias a lo cual podemos disfrutar su oda a la vida.

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