El de Cuau, un caso muy manchado que huele a corrupción

Alguien pensaría que el ídolo de las multitudes, del deporte de la patada, en algún momento estaría acorralado por sus fechorías que ha cometido en su vida pública como jugador de alto rendimiento, y ahora como funcionario y legislador federal. Hoy está sentado en el banquillo de los acusados por el intento de violación sexual en contra de su media hermana, a quien él, para variar, la desconoce como de su propia sangre.

La popularidad invertida a la que se ha sometido el exfutbolista y exgobernador del estado de Morelos, lo tiene contra la espada y la pared y no dudamos, aunque también lo niegue, que este embrollo es el partido más difícil de su carrera, porque a pesar de que hoy la Cámara de Diputados pausó el punto solicitado de su desafuero, el descrédito es abismal hacia su nombre, hacia su persona.

El tema se vuelve más que político, porque el excéntrico jugador de la Selección Mexicana y del América tiene en su haber como funcionario señalamientos de estar coludido con el crimen organizado, de cometer fraudes en las elecciones de Morelos, de haber tenido en la nómina a su parentela, fomentando el nepotismo, tema que también ha sido el dilema que ha puesto al descubierto los intereses del partido Morena, donde está afiliado el Cuau, pues mientras unos lo defienden, otros piden que si no debe nada, que rinda cuentas a la justicia, pero sin el padrinazgo del partido guinda.

El tema central del deportista-funcionario-diputado es que la Cámara de Diputados bateó la solicitud de desafuero. La sección Instructora recibió el expediente de la solicitud de desafuero en contra del diputado, pero el voto en contra de Morena y el Partido Verde rechazó iniciar de inmediato su análisis, y, al contrario, buscan alargar el proceso con trámites previos de notificaciones. Sólo Germán Martínez, de Acción Nacional, votó a favor.

El tema central es muy sencillo, que se revise el expediente, como dice el panista, “sin andar arrastrando los pies», y tiene mucha razón porque aceptar revisar su caso no quiere decir que se está culpando a Blanco del delito sexual contra su media hermana.

A unas cuantas horas de haberse conmemorado el Día Internacional de la Mujer, al ex mandatario le cuelgan todas las medallas que rodean la impunidad, principalmente que desconozca los lazos de sangre que lo unen con la hermana.

El hecho se le revierte porque desde el seno de Morena se le da un revés a la búsqueda de justicia que se pretende para con las mujeres. Está claro que alguien miente en este caso y no creemos que sea la joven la que acusa al ex deportista.

La argucia de postergar el asunto le hace más daño a Morena que si hubiese aceptado abordar el desafuero. El sólo hecho de brindarle el apoyo a Blanco ya involucra la complicidad de la Cámara de Diputados, versión Morena-PVEM. Las prácticas comunes del partido en el poder son al final, un mensaje de que no permitirá que se le manche el nombre.

Y no se trata de ello, se trata de que le están dando largas burocráticas al tema y quieren volverlo un caso político, pues justo el día que se presentó la solicitud de desafuero, el Congreso estatal de Morelos removió del cargo a Uriel Carmona Gándara, fiscal, con el argumento de que estuvo sujeto a proceso en tres ocasiones por los delitos de obstrucción de la administración de justicia, encubrimiento por favorecimiento y tortura.

Lo que hoy debe tener valor es que el Congreso de la Unión tiene que retirar la inmunidad al diputado involucrado en el delito, es lo más sano y con ello se estaría mandando un mensaje de independencia y no confabulación de la Cámara Baja.

Los tiempos se le pueden venir encima a Morena y al PVEM si siguen protegiendo a Cuauhtémoc Blanco, a quien esta postura no sólo lo ponen en el centro de la atención mediática, sino que también daña la imagen del guinda. En este caso no es un motivo con la oposición para negociar algún tema legislativo que esté en el tintero.

También está claro que, al desaforar al diputado, éste quedaría indefenso a las investigaciones de los posibles actos de corrupción a los que es acusado el ex gobernador, y echaría por tierra la defensa ciega con la que ha actuado el partido en el poder.

Hoy está en el ojo del huracán los temas de impunidad, de la pérdida de confianza hacia las instituciones y principalmente, que la corrupción se esté institucionalizando como ocurre con los controvertidos casos de los gobernadores de Sinaloa, Zacatecas, Sonora, o las incorporaciones de los priistas ex mandatarios al partido Morena, como son los Yunes o los Murat.

Si en todo este marasmo se cree que se está burlando a la opinión, se equivocan, pues, aunque el pueblo mexicano no quiere meterse en camisa de once varas, sabe el trasfondo de casos como el que nos ocupa.

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