Romeo Duvalier Peña Román
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas
Investigando en las fuentes históricas de los diarios, periódicos y semanarios de circulación en Chiapas, encontramos esta joya de publicación:
Las primeras flores españolas llegadas a Chiapas, de M. A. Woolrich B.
Se debe a Fray Pedro Mártir, religioso lego español y a Fray Jordán de Piamonte, de la orden dominicana, el que las tierras virginales de Chiapas hayan conocido las primeras flores de ornato, las primeras y los primeros árboles frutales, traídos desde España.
Gracias a la dedicación y empeño del gran lego Fray Pedro Mártir, hijo del Convento de Atocha, que residió en la antigua Ciudad Real (hoy San Cristóbal de Las Casas) allá por 1546 y, al amor del dominico Fray Jordán de Piamonte, que había aclimatado en el Valle de Antequera (hoy Oaxaca) las primeras flores españolas que se cultivaron en el Sur y Sureste de la Patria, los jardines chiapanecos conocieron y vinieron a enriquecerse grande y bellamente, cuando Fray Pedro Mártir pidió en 1546 a Fray Jordán de Piamonte, a la vieja Anqueta eran árboles frutales, hierbas de olor y flores de España, con el fin de cultivarlas en el huerto de la casa dominicana establecida en Ciudad Real de Chiapas.
No se conocían en aquel entonces en tierras chiapanecas, primera mitad del Siglo XVI, los Romeros de España, los preciosos claveles (delicada flor de Xochimilco), las castas azucenas (flor del matrimonio), la albahaca (odorante, rica y maravillosa por todas sus propiedades), las mil rosas castellanas, las rosas de Alejandría, las flores de China y otras delicadas flores que Fray Jordán de Piamonte tenia cultivadas y logró aclimatar con paciencia de jardinero japonés, en el precioso y dilatado valle de Oaxaca.
Fray Pedro Mártir, enriqueció muy pronto los jardines de la casa dominicana de Ciudad Real. Las flores, las rosas, las hierbas de olor y los árboles frutales de procedencia española que delicadamente cultivó este religioso lego, dieron muy pronto su apetecido fruto, el que distribuido entre la gente de buen gusto de la antigua Provincia de Chiapas, hizo que en todos los jardines de la tierra bien amada se cultivasen con esmero y delicadeza, sembrando la tierra de ricas plantas y haciendo que esta se convirtiera en un vergel.
La Violeta Española, variedad de la cultivada en México, que trajera al país el año de 1811 el gran pintor mexicano Luis Rodríguez Alconedo, fue llevada a Chiapas en la segunda mitad del Siglo XIX; una cosa igual sucedió con la Hortensia, delicada y preciosa flor que exorna los jardines capitalinos; la Begonia o Hierba de la Doncella, como se conoce en los alrededores de Puebla y de San Ángel, en la que el sabio español doctor Balmis encontró, mediante proceso realizado en México, maravillosas propiedades para curar las escrófulas, llegaron poco después, junto con las Adelfas, que fueron traídas de las Indias Orientales y que nosotros conocemos con el nombre de Rosa Francesa.
Solo el árbol frutal llamado “Almendro”, lo llevaron a Chiapas desde el África Septentrional y otros más, siendo de origen extraño, llevan ahora el sello inconfundible de la floresta chiapaneca.
No. 78 ARTE – DIARIO DE CHIAPAS- CULTURA. Época II. Director-Gerente: Carlos Ruiseñor Esquinca. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Domingo 5 de agosto de 1956. Encargado de la Sección: Mario Pinto Gordillo.
Fundación
Armando Duvalier A.C.










