José Emilio Grajales: Voz de Chiapas y Patrimonio Literario
Marco A. Orozco Zuarth. [email protected]
(Segunda y última parte)
Sobre la obra del poeta frailescano, el maestro Armando Duvalier, quien es una de nuestras más grandes figuras de la poesía y además un crítico literario, expresó lo siguiente:
“José Emilio Grajales debe figurar al lado de nuestros más destacados escritores, porque fue un verdadero poeta. Basta con mencionar sus composiciones tituladas ‘Invocación’, ‘¡Oh, mi casita!’, ‘Los bueyes’, ‘Los chamulas’, ‘Cita’ y ‘Venganza’, para salvar su nombre del olvido. Los chiapanecos debemos ceñir a las sienes de su recuerdo una corona fresca de siemprevivas, porque donó a nuestra literatura un pequeño búcaro de la más alquitarada poesía que no se marchitará en el corazón de quienes amamos y enaltecemos los valores de la patria.”
Este juicio fue escrito en 1948, al finalizar un ensayo crítico sobre la poesía del literato villaflorense, quien nació el 11 de marzo de 1872. Desde muy joven demostró su afición por el periodismo y la literatura; fundó el periódico El Figarito en 1896 y publicó sus poemas en el periódico El Heraldo de Chiapas entre 1908 y 1911. Póstumamente, se publicaron sus libros Flores Silvestres de Chiapas (1969) y José Emilio. Poesía Reunida (1993).
Como político, se destacó por su honestidad y rectitud. Fue Jefe Político de los Departamentos de Chiapa, Mariscal y Simojovel. Además, fue uno de los mártires de la revolución en Chiapas. Su nieta, la ilustre frailescana y poeta Elva Macías, nos comparte lo siguiente sobre él:
“…El poeta José Emilio Grajales (1872-1915), autor del Himno a Chiapas y Flores Silvestres, mártir de la revolución, estudiaba medicina en la Ciudad de México cuando el movimiento armado interrumpió sus estudios. Durante unas vacaciones, el joven José Emilio permaneció en Chiapas, donde escribía, publicaba sus poemas en periódicos y curaba cuando podía. Se casó y enviudó varias veces, pues en aquellos tiempos muchas mujeres morían de parto o por complicaciones. Tuvo varios hijos, el primero de ellos fue Francisco José, quien nació en 1889. Ya establecido en su finca, el poeta José Emilio curó a unos combatientes heridos, ‘mapaches’, del movimiento de los finqueros conservadores del Valle de la Frailesca.
Esto encendió la furia de Santana ‘Hueso’, apodado así por su delgadez extrema, un cruel carrancista que era su compadre. No obstante el parentesco espiritual, llegó a la finca del poeta -llamada premonitoriamente ‘La Sombra’-, detuvo al poeta, le arrancó las plantas de los pies, lo hizo caminar sobre sal y lo colgó. Mi abuela, doña Agustina Sol, joven madre de dos pequeños hijos, fue a recogerlo. A su regreso, el pequeño Francisco José, de trece años, estaba trabajando en el campo cuando pasó el coronel Tiburcio Fernández Ruiz y le dijo: ‘Ven a vengar la muerte de tu padre…’
Ese joven a quien se refiere, fue el General Francisco J. Grajales, otro ilustre frailescano y uno de los gobernadores más recordados, por su gran impulso a la cultura. Durante su periodo se creó el Ateneo de Ciencias y Artes de Chiapas, se instituyó el Premio Chiapas y se publicaron varias obras, entre ellas Horal de Jaime Sabines.
Así que debemos revalorar la vida y obra de José Emilio Grajales, uno de los personajes más importantes de la Frailesca. Las nuevas generaciones deben conocer su biografía completa.










