La presencia del brillante soldado de corazón Miguel de Cervantes, en Chipre

Krzysztof Sliwa / Barranquilla, Atlántico, Colombia

(Segunda y última entrega)
Cervantes se refiere regularmente a las murallas de Nicosia que aún se conservan hoy y comenzaron a ser construidas por el arquitecto-ingeniero veneciano Julio Savorgnano en 1567 y se completaron en 1570 con once sótanos en forma de estrella» (A. Cristofidou-Antoniadou, Chipre…, 54, 56, 59).
Por último, Andry mantiene que «Cervantes escribe una novela de “doble cronología”, es decir, el autor vive en una era diferente a la que describe en su libro. Si El Amante Liberal es una historia de amor, una historia de aventura o de cautiverio, no tiene mucha importancia para la imagen de Chipre en 1571. Chipre se presenta como gobernada por un Baja en ausencia del Emperador que está en Constantinopla» (A. Cristofidou-Antoniadou, Chipre…, 67).
Ahora bien, basándome en la documentación fiable, Cervantes tenía un conocimiento muy preciso de la situación en el mar Mediterráneo y lo recordó así: «se tuvo nueva de la Liga que la Santidad del papa Pio V, de felice recordación, había hecho con Venecia, la Meca europea de la imprenta, y con España contra el enemigo común, que es el Turco; el cual en aquel mismo tiempo había ganado con su armada la famosa isla de Chipre, que estaba debajo del dominio de venecianos, perdida lamentable y desdichada» (K. Sliwa, Vida de Miguel de Cervantes Saavedra, 2025, 337).
Por eso, estoy seguro de que «el enganche de Miguel en la escuadra de las galeras pontificias se produjo antes del 11 de junio bajo el mando del general de la escuadra de las galeras pontificias -con base en Civitavecchia, Roma, el 11 de junio de 1570- Marco Antonio Colonna, cuya escuadra fue una de las 12 galeras reunidas con las 16 del almirante genovés Juan Andrea Doria (1539-1606) en el puerto de la Suda el 1 de septiembre para poner en marcha la expedición de socorro de Chipre, último bastión de Venecia y levantar el sitio de Nicosia» (K. Sliwa, Vida…, 329).
A pesar de la crítica de algunos cervantistas en este sentido, subrayo que Cervantes da fe de su conocimiento de la pérdida de Chipre al revivir los recuerdos de la derrota: «el cual en aquel mesmo tiempo había ganado con su armada la famosa isla de Chipre, que estaba bajo el dominio de venecianos» y documento que Miguel «participó en el auxilio de Chipre, pero nunca bajo las banderas del tercio viejo de Nápoles» (K. Sliwa, Vida…, 330-331, 364).
Aseguro que Cervantes estuvo en el lugar, donde empezó su novela El amante liberal, la mayor parte de la acción de la cual transcurre en Chipre: «!oh lamentables ruinas de la desdichada Nicosia, apenas enjutas de la sangre de vuestros valerosos y mal afortunados defensores!… mirando desde un recuesto las murallas derribadas de la ya perdida Nicosia; y así hablaba con ellas, y hacía comparación de sus miserias a las suyas, como si ellas fueran capaces de entenderle. En esto, salió de un pabellón o tienda, de cuatro que estaban en aquella campaña puesta, un turco, mancebo de muy buena disposición y gallardía, y, llegándose al cristiano, le dijo:
-Pues, por cuales quieres que diga -repitió Ricardo-, si no hay otras que a los ojos por aquí se ofrezcan?
-Bien tendrás que llorar -replicó el turco-, si en esas contemplaciones entras, porque los que vieron habrá dos años a esta nombrada y rica isla de Chipre en su tranquilidad y sosiego, gozando sus moradores en ella de todo aquello que la felicidad humana puede conceder a los hombres, y ahora los ve o contempla, o desterrados della o en ella cautivos y miserables, como podrá dejar de no dolerse de su calamidad y desventura» (K. Sliwa, Vida…, 335).
Asimismo, recalco que el héroe y el capitán de infantería Andrés Rey de Artieda (1549-1613), quien pasó a nado el río Elba con la espada en la boca a la vista del ejército enemigo, sirvió en el socorro de Chipre y fue herido en Lepanto y el poeta Fernando de Herrera (1534-1597), apodado el «Divino» escribió una Relación de la guerra de Chipre y suceso de la batalla naval de Lepanto, ambos amigos de Cervantes (K. Sliwa, Vida…, 545, 630).
Cervantes, espíritu del compañerismo y vivo ejemplo del servicio militar, evidencia la nobleza, mantiene la unidad del espíritu entre sus amigos y nos enseña la fidelidad a la amistad en el ejército y la envergadura de la lealtad entre sus compañeros de armas. En vista de ello, mi pregunta es la siguiente: ¿cuántas veces los tristes ojos de Miguel de Cervantes lloraban noche y día y cuántas veces regaba con sus lágrimas el suelo de su dulce y querida España y Europa y África?
En conclusión, felicito a la meritoria escritora chipriota Andry Cristofidou-Antoniadou por sus magníficos aportes a la literatura de nuestra dulce y querida España y a la trayectoria vital de Miguel, héroe de Lepanto, que ya forman parte de mi tercera biografía de Cervantes, «Vida de Miguel de Cervantes Saavedra, 1547-1616». ¡Enhorabuena!

«Laus in Excelsis Deo»,
Miguel de Cervantes Saavedra es un diamante y su brillantez todavía no fue descubierta,
Krzysztof Sliwa

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