Estudios diversos y divergentes: el liderazgo

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]

El liderazgo ético, puede definirse como la manifestación de conducta normativamente adecuada a través de las acciones personales y las relaciones interpersonales, y la promoción de dicha conducta a los seguidores a través de la comunicación de dos vías: el refuerzo y la toma de decisiones.
Sin embargo, los estudios son diversos y divergentes. Algunos autores intentan establecer las bases o fundamentos de un líder ético, mientras otros intentan estudiar las razones y características de un liderazgo no ético. Para algunos, el estudio de la ética en el liderazgo es un fin en sí mismo, mientras que otros lo relacionan con resultados positivos como condición.
Algunos autores consideran que el fenómeno es más o menos limitado al grupo, es decir: líder y subordinados, mientras que otros enfocan aspectos generales donde fenómenos sociales son altamente influyentes. Finalmente, para algunos el líder tiene el papel central en el estudio de la ética en el liderazgo; pero para otros, es clave la construcción de la relación líder-subordinado y, el papel central es la actitud de los subordinados.
Cabe señalar entonces, que la influencia del líder es fundamental y su rol es vital en el desempeño ético de los grupos líder-subordinados. Así, las definiciones sobre liderazgo ético ponen énfasis en aquellas características de la persona del líder y, secundariamente, en algunos tipos de decisión que impactan en el grupo de seguidores.
Una descripción in y otra out del fenómeno del liderazgo ético, establece los siguiente: cuidado, foco y trato justo hacia las personas, integridad, coraje y fortaleza, mentor de la gente, preocupación por servir a un bien mayor, preocupación por los medios más allá de los fines y moralidad del líder; todos como aspectos centrales de la ética en el liderazgo.
Orientación y preocupación por la gente, trato justo, honestidad, sinceridad, integridad, comunicación abierta, abiertos a escuchar, creador de valores institucionales y preocupación del líder por la comunidad y la sociedad.
Ahora bien, por el contrario, bajo la simulación de un liderazgo auténtico, pudiera existir un liderazgo inauténtico -trama en la cual la acumulación de poder es el objetivo final- y entonces se plantea la opción de liderazgo ético versus liderazgo con alto grado de Maquiavelismo. Se argumenta que estos líderes maquiavélicos son manipuladores y pueden, falsamente, demostrar conductas éticas de líder si perciben que es una forma útil para conseguir sus objetivos, aunque de forma privada carezcan de creencias morales.
De esta forma, el liderazgo ético tiene fuerte relación con la motivación de los seguidores, orientándolos hacia comportamientos éticos. Pero al mismo tiempo, en principio, un líder que simula ser ético escondiendo fines de otro tipo, también provocaría el mismo efecto. En otras palabras, el líder maquiavélico no es fácilmente distinguible del líder ético y sus virtudes de manipulación logran camuflar sus fines utilitarios e individuales.

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