Enrique Flores Amastal Ciudad de México
Desaparecido
Sí, soy un desaparecido
y sólo Dios es mi testigo
si sufro físicamente
la muerte sería suficiente.
Qué importa a los gobiernos
que inician investigaciones;
el dolor que sufre mi cuerpo
nadie alivia ese tormento.
En poder de los verdugos
que ven en mí solo un bulto
sacian sus rencores
hombres aun adolescentes.
Los dolores del tormento
nada importa si los sufro
el sadismo de que hacen gala
los embrutece y lo hacen sin gana.
¿De quién es la culpa, pregunto?
De una sociedad corrupta
que niegan a sus infantes
mejores horizontes.
Fronteras
El pensamiento no reconoce fronteras
puedo estar en un lugar distante
y sentir que siempre estaré cerca.
Nada es más ajeno,
y de siglos lo sabía
el tiempo es mi circunstancia
que no entiendo su momento.
Como el agua que es de los mares
uno quisiera irse suavemente
natural, a tiempo, como se nace
sin adjetivos, en silencio.
Lucha el recuerdo y la memoria
porque el tiempo le conceda
correr en tu búsqueda
y corregir lo que no se hizo.
El recuerdo nos trae las vivencias
el recuerdo de tus perfumes
la suavidad de tu piel, tus muslos
pero no puede traer al presente
lo que se vivió inocentemente.
Enrique Flores Amastal










