I PARTE
Román Munguía Huato
Teuchitlán: Barbarie social, desapariciones forzadas y narcoviolencia en un Estado “fallido”.
La barbarie reaparece, pero esta vez ella es engendrada
en el propio seno de la civilización y es parte integrante de ella.
Es una barbarie leprosa, la barbarie como la lepra de la civilización
Karl Marx. Manuscritos económico filosóficos
El Estado no busca porque si buscara se encontraría a sí mismo
Madre buscadora
La tierra ensangrentada ya no debe ser el presente ni el futuro abominable dominado por el crimen organizado y cómplices enquistados en los malos gobiernos en turno
Las Abejas de Acteal
A los padres y madres de los desaparecidos y a las Madres buscadoras
A la memoria de mi sobrina Iza Cristina Munguía Gastélum, desaparecida
De Ayotzinapa a Teuchitlán: dos horrores del México Bárbaro
Del 26 de septiembre de 2014 al 5 de marzo de 2025 han transcurrido diez años y 6 meses, pero como si el lapso no hubiese acontecido, como si el primer hecho terrible criminal hubiese tenido solamente una mutación de lugar geográfico al segundo acontecimiento aterrador. Del estado de Guerrero al de Jalisco, pasando la tragedia por muchas otras entidades federativas del País. Lo ocurrido en Teuchitlán es una prolongación fatal de la primera matanza, cada una de ellas con sus propias características, pero semejantes porque las víctimas fueron jóvenes. Teuchitlán es la punta del iceberg de la barbarie nacional. En cada una de los miles de fosas clandestinas o narcofosas encontramos la manifestación de una profunda descomposición social, la absoluta inseguridad ciudadana, la putrefacción de un sistema político corrompido hasta los tuétanos por sus vínculos con los poderosos cárteles mafiosos que derivan en una hiperviolencia social.
La sombra de La Noche de Iguala –donde desaparecieron 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa a manos de sicarios narcos, de la policía municipal y del Ejército– extendió el manto siniestro de su profunda oscuridad al Rancho Izaguirre del municipio de Teuchitlán, Jalisco. Dos lugares en el mismo círculo del infierno dantesco.
El 20 de septiembre de 2024, elementos de la Guardia Nacional (GN) en coordinación con el Ejército Mexicano ocuparon una casa de seguridad gansteril en el Rancho Izaguirre. De acuerdo con la GN, en el operativo fueron detenidos 10 presuntos plagiarios y se rescataron a dos personas privadas de su libertad y encontraron un cadáver. La GN compartió una imagen de los objetos hallados tras haber retenido armas largas, cargadores, equipo táctico y automóviles. No obstante, este hallazgo, el lugar quedó sin resguardo y, al parecer, no fue motivo de ninguna indagatoria por autoridades estatales ni federales. Seis meses después, el miércoles 5 de marzo, el Colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco informó el hallazgo de tres campos de entrenamiento y de exterminio en el mismo lugar, usados por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como centros de adiestramiento de sicarios, confinamiento y exterminio de jóvenes en su mayoría “reclutados” mediante engaños de promesas de empleo. El secuestro como método sistemático para engrosar las filas de los ejércitos narcos. El narcotráfico es una actividad ilegal de múltiples intercambios de bienes prohibidos entre productores, distribuidores y consumidores en un mercado de estupefacientes. El mercado de narcóticos ilegales es un mercado capitalista donde operan empresas como cualesquiera, pero bajo el control del crimen organizado. El narco es el quinto empleador de México: Una investigación publicada por la revista Science calcula que el crimen organizado cuenta con 175.000 integrantes, más que empresas como Oxxo o Pemex.
Fotografías de las prendas de vestir, calzado, mochilas y distintos objetos personales pertenecientes a las víctimas (más de 1500 pertenencias) han causado conmoción a nivel nacional e internacional, así como la respuesta tardía de autoridades municipales, estatales y federales. Mexicanos Contra la Corrupción, organización no gubernamental, reportó que desde 2019 la Guardia Nacional informó a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) que encontró cuerpos incinerados en Teuchitlán. De acuerdo con la investigación, elementos de la GN reportaron el 10 de agosto de ese año que se había localizado una supuesta finca con varios cuerpos calcinados, cerca de la comunidad de La Estanzuela, misma zona donde buscadores localizaron a inicios de marzo de 2025 el crematorio en Izaguirre. Según el informe, los restos quemados habían sido encontrados en 2019 entre sembradíos de maíz. Según una sobreviviente del Rancho Izaguirre, “un aproximado de mil 500 personas” es la cantidad asesinada durante el tiempo que estuvo, tres años, en ese lugar. Jalisco es una de las entidades con mayor número de desaparecidos; a la fecha, oficialmente se registran 15 mil 426 denuncias por desaparición de personas. En octubre de 2023, extraoficialmente se contabilizaban 5,698 fosas clandestinas en México. Colectivos de familiares de personas desaparecidas han encontrado en Jalisco, al año 2024, al menos, mil 400 fosas clandestinas.










