Tabús y resistencias culturales, el reto

Coneval: excluir a infancias y adolescencias de temas complejos relacionados con la educación en sexualidad los deja en situación de vulnerabilidad

Ainer González/ Diario de Chiapas

La falta de información, la resistencia cultural de algunos padres y madres de familia, la escasa capacitación del personal docente y la ausencia de una educación en sexualidad de alta calidad, adecuada a cada edad y etapa del desarrollo, son algunos de los desafíos y barreras que enfrentan niñas, niños y adolescentes para conocer temas relacionados con la salud sexual y reproductiva.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) presentó el Estudio sobre la Estrategia de Educación Integral en Sexualidad en Educación Básica en México 2025, en el que destaca que excluir a infancias y adolescencias de temas complejos relacionados con la educación en sexualidad los deja en situación de vulnerabilidad y limita su capacidad de decidir sobre sus propias prácticas y relaciones sexuales.

Lo anterior, menciona que resulta alarmante, ya que son pocos los adolescentes que logran cursar la educación media superior, y aún menos los que alcanzan el nivel superior. Esta situación afecta negativamente el conocimiento que adquieren sobre su salud sexual y reproductiva (SSR), debido a la falta de acceso a la información.

Esta situación, señala el Coneval, se relaciona con el nivel de escolaridad. Para 2020, la población de 15 a 19 años registró un grado promedio de escolaridad de 9.7 años (9.8 para mujeres y 9.6 para hombres), lo que indica que, en promedio, los y las adolescentes solo logran cursar la educación básica. Sin embargo, los promedios más bajos se registraron en Chiapas, Michoacán y Oaxaca, con cifras por debajo de 9.3 años.

Para 2023, de acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID), en México la Tasa Específica de Fecundidad Adolescente (TEFA) se ubicó en 45.2 nacimientos por cada mil adolescentes de 15 a 19 años. Ese año, las entidades federativas con las tasas más altas fueron Guerrero, Chiapas y Zacatecas, con 82.1, 78.6 y 74.4 nacimientos por cada mil adolescentes, respectivamente.

Por tanto, el Consejo destaca que la diversidad cultural y social del país presenta resistencias en algunas comunidades, donde las percepciones sobre la sexualidad pueden variar considerablemente. En ocasiones, se ha expresado cierto rechazo por parte de padres, madres de familia y comunidades escolares a los contenidos de educación sexual.

Por ello, el trabajo del organismo público considera como imperativo diseñar e impulsar un acuerdo nacional que garantice la salud sexual y reproductiva de niñas, niños y adolescentes, con acciones, programas o estrategias específicas por parte de las dependencias federales y las entidades federativas, con el fin de fortalecer el acceso a estos servicios.

“El éxito de estas iniciativas dependerá de la voluntad política, el compromiso institucional y la participación de toda la comunidad educativa en su implementación y mejora continua”, resalta el informe.

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