Al ‘reyezuelo’ Noroña le importa un bledo lo que digan de él

El senador Gerardo Fernández Noroña le han dicho de todo. Las críticas hacia su persona han sido tan duras que pareciera que todo México ha coincidido que se ha pasado de lanza, abusando del poder que le confiere ser el responsable de la Cámara Alta, que hasta la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, se ha deslindado de las acusaciones que le sindican al legislador para que explique sobre la disculpa pública que recibió de un ciudadano, en la sede cameral, sobre la agresión verbal y física, dijo en su momento, que le indilgó el abogado Carlos Velázquez en el año 2023.

Lo que preocupa es que a la humillación que Fernández Noroña hizo del ciudadano, que tuvo que ir hasta el Senado, en un acto oficial, acuerpado por la Fiscalía General de la República -ente que resolvió el caso en un abrir y cerrar de ojos-, difundido por los canales oficiales del Legislativo, muestra el autoritarismo que nos espera, dicen sus adversarios, como cualquier persona que se atreva a enfrentar y juzgar a un funcionario o representante del pueblo.

Noroña se escuda en que Carlos Velázquez fue quien propuso ofrecerle una disculpa pública, en la misma sede cameral y él lo acepto. Es la primera vez en la historia de México que un ciudadano, por decirlo de alguna manera, común y corriente, fue obligado a ofrecer disculpas públicas a un político.

“Me dirijo a usted, con el respeto que me merece su investidura y persona, para ofrecerle una sincera y profunda disculpa por los acontecimientos ocurrido el pasado 20 de septiembre de 2024, en el salón American Express del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México”. Este fue, en síntesis, el escrito. Terminó el acto protocolario y Noroña se retiró sin decir palabra alguna.

Las redes sociales, hoy el primer método cibernético para conocer reacciones al instante de hechos o acontecimientos públicos, reventaron. Se quejaron de que el senador recientemente incorporado a Morena, ha construido su carrera política a base de insultos, descalificaciones, increpar, a quien piensa distinto, y ahora él, hace todo lo contrario

Desplante de poder, el poder de la Cuarta Transformación doblando a un ciudadano que se atrevió a retar al potentado Noroña es tan humillante, dicen los internautas, que advierten una señal de peligro para el futuro inmediato.

Noroña se defiende diciendo que el abogado fue quien propuso hacer una disculpa pública. ¿Qué bien que se haya retractado, pero valía la pena hacer este espectáculo de poder? No hubiese sido mejor aceptar en privado la “reconciliación” y que el senador mostrara ser ecuánime, un hombre sin aspavientos.

Es más, ya nadie se acordaba del incidente, pero Fernández Noroña quiso que los reflectores volvieran hacia él y vaya que los ha tenido, pues el tema no deja de ser motivo de plática en reuniones familiares con la conclusión de que este procedimiento podría ser el paso siguiente de Morena en señal de avasallamiento y “hay de aquél que se atreva a faltarles el respeto”.

La oposición alzó la voz y hasta dentro del mismo partido oficialista hay voces que no concuerdan con la forma de operar del senador, sobre todo cuando existe el antecedente de que el abogado ofrecería una disculpa pública por escrito, hecho que el legislador no aceptó.  Prevaleció la soberbia y el que mantuviera arrodillado a sus pies al abogado. Una especie de ritual político que tenemos que acostumbrarnos a padecerlo para quien no coincida con lo que dice y haga Gerardo Fernández Noroña.

La oposición lo calificó como un abuso de poder, a leguas se vio que no hubo cancha pareja y el amedrentamiento se hizo presente con la presencia del funcionario de la FGR. Está claro que lo que Fernández Noroña demuestra como un hombre de carácter o brabucón, se minimiza cuando recurre al apoyo de la justicia complaciente, dicen renombrados actores vigentes en la Cámara de Diputados y de Senadores.

El miércoles, resonó el show que hizo la senadora Lily Téllez, quién resumió todo este espectáculo de empoderamiento de parte de Noroña, cuando dijo que por qué no llama a los líderes de los cárteles a pedir disculpas a todo México en el Senado y aunque “causalmente” el senador no estaba en el recinto cuando la senadora hizo uso de la tribuna, le dejó una capa y una corona, “su cetrito de reyezuelo. Póngaselo, Noroña (…) “Mexicanos, no le tengan miedo al narco político de Noroña”, dijo.

En respuesta, en un video, Fernández Noroña sostuvo: “que diga lo que quiera, porque además dijo puras incoherencias”, a lo que es lo mismo, le importa un bledo o una pizca lo que expresen o hablen de él. Está empoderado, pero no hay que perder de vista el hecho, porque quizás puede ser el camino de la tiranía que tanto dicen está decidido a hacer como la practica su amigo, Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela.

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