EDITORIAL
El 25 de mayo se conmemoran los 100 años del natalicio de uno de los personajes más sobresalientes de Chiapas y la literatura universal: Rosario Castellanos, que si bien no nació en el estado, sus raíces y su infancia se desarrollaron en Comitán, que formaría parte de su vasto universo narrativo.
Desde luego, las instancias culturales de Chiapas, del centro del país, colegios y demás institución a fin a la historia, cultura y literatura, han publicado su cartelera entorno a los festejos de su natalicio.
No obstante, su obra no sólo se limita al aspecto literario, sobre todo en el uso de la ironía en gran parte de su trabajo textual, sino en los temas que anticipó y denunció, siendo ella parte fundamental del activismo social en México.
Pero, lo que llama la atención es el compromiso de su obra con el activismo social, en el cual también trascendió. De hecho, Andrea H. Reyes, una destacada estudiosa sobre Rosario Castellanos, en su libro “Recuerdo, Recordemos”, el cual aborda la ética política de la escritora, resalta que en sus artículos periodísticos, que resultaron en trabajos ensayísticos de gran envergadura, vertió sus ideales políticos, en favor y defensa de los marginales.
La obra de Rosario aún sigue generando debate; en el caso de la narrativa, a través del libro “Ciudad Real” y la célebre novela “Balún Canán”, Castellanos no escatimó en mostrarnos el mundo indígena, no sólo su cosmovisión que fungía como ornamenta de la corriente indigenistas, sino que no tuvo reparo en mostrarnos los propios “demoles” de la condición humana en las personas de los pueblos originarios.
Claro, en esas obras mencionadas, exhibe los maltratos que los ladinos y criollos, principalmente, ejercieron sobre los pueblos originarios. Por ejemplo, en el cuento “La muerte del tigre”, perteneciente a “Ciudad Real”, nos habla sobre los desplazados y como estos eran carnada para los latifundistas, quienes los reclutaban a una vida de tormentos y esclavitud.
En cambio, “Balún Canán” desde sus primeras líneas la autora es capaz de mostrar las ataduras de dos personajes marginales, la niña que, con una prosa madura para su edad, inocentemente hace alusión al despojo que los indígenas tendrían a partir de la Conquista de América, mientras la nana con una resignación histórica lo lamenta. Esta obra en particular, nos deja entrever dos luchas, la reivindicación de la mujer y los pueblos originarios.
Respecto a la poesía, Castellanos estableció el cuestionamiento a la labor de la mujer, que estaba atenida a las labores domésticas y la maternidad, mismas que puso en tela de juicio, manifestando su compromiso con el feminismo: la escritora Eve Gil, en su reciente libro “Las calladas del Boom” (2024), menciona que Rosario es una de las que mejor entendió los preceptos y filosofía de Simone de Beauvoir.
Precisamente, en ese libro de ensayo de Gil, le dedica un capítulo a la autora chiapaneca, que a pesar de que la crítica no la considera parte del Boom, es innegable que sus temas y la forma en que las trató, serían retomados por los autores de ese movimiento.
Su obra ensayística y periodística, también es de un gran calibre, aunque poco se abunda en ello, sus artículos cimentaron un vasto abanico de temas sociales, siendo una de las críticas políticas y sociales más relevantes de su momento, incluso con mayor ética e imparcialidad que sus contemporáneos.
En su centenario, desde luego se merece todos los homenajes y conferencias, lo malo es que muchos personajes, apenas han leído de manera escueta y sin el rigor su obra, ya ni pedirles que entiendan lo anticipada que fue en el tema de los derechos humanos.
Desafortunadamente, Rosario ha sido tema de usurpación, sobre todo de investigadores que despotrican contra ella desde una misoginia que apela a la ignorancia; eso sí, sus proyectos que involucran a Castellanos les sirven para vivir de las becas y estímulos.
En fin, la obra de Rosario Castellanos no sólo debe ser contemplativa, es una guía para saber cómo hemos avanzado en el tema de los derechos humanos y como lectores críticos comprender como avanzar en la reivindicación de los derechos de los marginales.










