Migrantes delinean hoy la política y el futuro de Donald Trump
Hoy será un día de pesadilla para el presidente Donald Trump. Cientos de miles de migrantes dispersados a lo largo y ancho de los Estados Unidos saldrá a las calles a protestar por la política antinmigrante que ha desatado un conflicto interno en el propio país norteamericano.
La nación más poderosa del mundo se enfrenta desde hace varias semanas a una serie de protestas por la forma en que el magnate estadounidense ha replanteado su política de rechazo a la comunidad que tomó como su segunda patria esta entidad.
Siempre se ha dicho, pero el propio presidente no quiere reconocerlo, y es que los millones de personas que llegaron a los Estados Unidos son los que hacen la chamba, en su mayoría, de la mano de obra no calificada, los que, con su esfuerzo, hacen que, a la mesa del propio mandatario, llegue la comida que se produce en dicho país.
Hoy la alerta máxima estará colapsando al país norteamericano, y no es que vaya a ser una manifestación violenta, sino que por la población que saldrá a las calles, el presidente Trump tendrá que escuchar a sus asesores cuando le digan que su política está mal enfocada hacia este sector.
El presidente muy pronto se dará cuenta que, si sigue con esta política de criminalizar al migrante, el país que lidera la política económica y política en el mundo, podría caer en un abismo del que no podrá salir en el futuro inmediato, a menos que se retire del escenario presidencial, pero ello, así como es Trump, es una locura tan solo pronunciarlo. Como dicen los mexicanos, antes muerto que sencillo y en este caso, que derrotado.
Hoy sábado, habrá protestas que en el mundo virtual se generalizaron como “No kings”, que en español sería “Sin reyes”, es decir, rechazar las política e ideas que asumen los líderes autoritarios o el poder absoluto.
Lo que empezó como una protesta insignificante en Los Ángeles, California, se “contaminó” al grado que en casi todo el país norteamericano, en México y en otras partes del mundo, se realizarán como un mensaje de rechazo a Donald Trump.
El tema es no sólo delicado, sino que tilda una gravedad de pronósticos reservados, debido que el presidente, para conmemorar el 250 aniversario de las Fuerzas Armadas, el ejército considerado más poderoso del mundo, realizará hoy un desfile militar en Washington, para, igual como lo ha hecho China o Rusia, enviar un mensaje de poderío de que “les midan el agua a los camotes” todos aquellos o aquellas que osasen revelarse.
Pero, además, será el cumpleaños 79 de Donald Trump y el Día de la Bandera de los Estados Unidos. Todo se conjunta y por lo que se ve, los escenarios de violencia que se vivieron en Los Ángeles no están exentos de que se repitan y se agraven a lo largo y ancho del territorio estadounidense.
Hasta ayer viernes por la tarde, había confirmadas más de mil 800 mil manifestaciones en Estados Unidos, incluidos algunos escenarios del mundo. El movimiento 50501, que organiza las movilizaciones bajo el lema “Un día de desafío” y que quiere decir “50 protestas, 50 estados, 1 movimiento”, espera que sea la movilización más grande que haya sufrido Trump en los cinco meses que lleva en el poder.
Lo que significa que las protestas son un reflejo de que la política del mandatario está errada desde que asumió la presidencia. El movimiento “No Kings” lo describe así en su página donde convoca a las movilizaciones: “Ha desafiado a nuestros tribunales, ha deportado a estadounidenses, ha hecho desaparecer a gente de las calles, ha atacado nuestros derechos civiles y ha recortado nuestros servicios. La corrupción ha ido demasiado lejos. Sin tronos. Sin coronas. Sin reyes”.
Lo que pase hoy en aquella nación, seguramente será decisivo para la rendición -al precio que sea- ante un poderoso o el inicio de la caída de un imperio que ha de maldecir la llegada de un personaje en el que se equivocaron millones de personas que le tendieron la mano para llevarlo al poder por segunda vez, pero que, en lugar de garantizar su empoderamiento como nación, los está llevando al barranco de que tardarán muchos años en levantarse.
La contradicción de la vida de Donald Trump es que su animadversión hacia los migrantes que han contribuido a potenciar a los Estados Unidos, sean los que aceleren su caída o por le menos, que su administración sea la que la conduzca al precipicio. Las potencias que están a la sombra del país norteamericano se frotan las manos para saber qué pasará este sábado glorioso para el mundo.










