Agencias
Diario de Chiapas
El primer gol de la historia del Mundial de Clubes, al segundo partido, lo marcó a los cinco minutos y 19 segundos Kingsley Coman, con un cabezazo que allanó el camino en el apacible paseo inaugural del Bayern Múnich, ganador incontestable, previsible y diez veces goleador frente al Auckland City, a años luz suyos, en la reaparición dos meses y diez días después de Jamal Musiala, autor de un ‘triplete’.
Ni la más mínima emoción ofreció el encuentro con el 10-0, ni siquiera un instante de incertidumbre, nada parecido a un duelo a la altura del torneo que debe transformarse en la atracción más formidable del planeta fútbol, reducido a un ejercicio de superioridad tan esperado como sencillo del bloque alemán contra el campeón de Oceanía. Más que un rival menor.
La diferencia fue un sofoco para el Auckland City, incapaz incluso de defenderse, por más que acumuló jugadores en torno a su área, encerrado desde el primer segundo, consciente de que no tenía nada que hacer en ningún momento del choque, expuesto ante el mundo de que no tiene nivel para competir en un torneo con estos equipos.
Mucho menos aún con el Bayern, que necesitó menos intensidad que un mero partido de entrenamiento contra su filial, ganador ya desde el minuto cinco y 19 segundos, cuando Coman cabeceó a gol un pase con la testa de Jonathan Tah, el central que viene del Bayer Leverkusen y uno de los dos refuerzos para el Mundial de Clubes del conjunto bávaro.










