Las mentiras empoderadas, a esas hay que tenerles miedo

Editorial

Hoy no es un domingo cualquiera, es un día para el análisis, para poner sobre la mesa, de manera muy rápida, las posturas, mentiras o lenguaje manipulador que se nos quiere imponer, olvidándose de la realidad que vive México.

Decimos esto porque tal parece que los millones mexicanos vivimos en otro planeta distinto al que habitan personajes que, con citarlos por su nombre, ya se pone a pensar al elector que algo no cuadra en esta vida donde a los ciudadanos se nos quiere ver la cara de…lo que ustedes manden y digan, menos de que se nos hable con la verdad.

Usted va a perdonar que esta vez casi citemos de manera textual las posturas de Gerardo Fernández Noroña, de Guadalupe Taddei y de Rubén Rocha Moya, quienes han dado declaraciones joyas para el debate de sobremesa en este primer domingo de julio.

El aún presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, quien quiso repetir, pero desde las altas esferas le pidieron a Adán Augusto que viera otras opciones debido a que no les fue tan bien con sus respuestas y posturas de confrontación, que dañaron a Morena en su percepción como partido de las minorías.

El chiste es que, para casi sellar su ciclo como jefe de los legisladores de la Cámara Alta, Gerardo Fernández Noroña volvió a defender su derecho de que su dinero puede gastarlo como le venga en gana, sin que ello le obligue a respetar los lineamientos de la Cuarta Transformación que desde Palacio Nacional fijó la presidenta Claudia Sheinbaum para todos sus militantes y funcionarios a principios del mes de mayo de este año. 

Fernández Noroña justificó no vivir en austeridad y declaró que lo que haga alguien con su dinero es su derecho y no tiene nada que ver con las políticas públicas de austeridad. Y por si a alguien le queda duda, expresó que “lo que alguien haga con sus recursos como viajar o hacer una fiesta es con su dinero y producto de su trabajo… si yo viajo como quiera, me hago una fiesta como quiero, compro lo que quiero, es mi dinero, es producto de mi trabajo”.

Es lógico que está en su derecho, faltaba más, pero al rebelarse no les falta a los mexicanos, que al final les vale un cacahuate lo que haga con su vida, sino que sus declaraciones son una afrenta y le hace perder autoridad a la presidenta de México cuando les pidió a los morenistas que deben conducirse con honestidad, humildad y sencillez. La parafernalia del poder es del pasado de corrupción y privilegios, no de Morena. No caigamos nunca en la frivolidad, en el consumismo y la ambición por el poder y el dinero. No es de nuestro Movimiento viajar en aviones o helicópteros privados, o tener como anhelo portar ropa de marca, o tratar mal a las personas, o andar con guardaespaldas y un séquito de camionetas para ir de un lado a otro, o comer en restaurantes caros. Más claro ni el agua.

Por otro lado, al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, le parece poca cosa que en junio su estado haya registrado más de 200 homicidios, cifra máxima en la escalada violenta de ya casi 10 meses por el choque entre Mayos y Chapitos en Sinaloa. 

Para salirse por la tangente, tras la ola de preguntas de los reporteros, respondió a la ligera como para evadir la difícil situación de violencia: “Eso ya lo tienen, no es nota, eso ya lo tienen”.

Siempre evadiendo su responsabilidad en una entidad lastimada por las peleas entre grupos de la delincuencia organizada. Su respuesta es sinónimo de valemadrismo, pues en lugar de enfrentar la realidad y garantizar seguridad a su pueblo, toma la situación como si se viviera en un castillo de burbujas. La insolencia por delante y eso lástima porque las vidas humanas deberían ser su prioridad, no su fuente de estadísticas mortales.

Y como colofón a estas ingratas posturas, aparece la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, con el descaro de decir, de nueva cuenta, sin ningún empacho, que la elección judicial y la elección de jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación del pasado primero de junio, fue histórica y hasta la comparó con la efectividad de la firma de la Magna Carta, en 1215, a través de la cual el rey Juan de Inglaterra reconoció que nadie está por encima de la ley.

Pero a la “morenista” se le olvidó citar que en la jornada ganaron los candidatos que estaban en los acordeones, que la tasa de abstencionismo fue del 87 por ciento, y para cerrar con broche de oro, desestimó las conclusiones de la Misión Electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), que desaconsejó a los países de la región a repetir la elección de jueces como la de México. Para Taddei el proceso electoral “ha sido observado con atención por el mundo y con justa razón, México ha abierto una puerta para que otros países se atrevan a imaginar”.

Lo dijimos al inicio, Taddei cree que sus mentiras se las tragarán los mexicanos, y mientras tanto se atrinchera en un mundo mágico donde cree que la democracia es color de rosa. No pues sí que estamos jodidos y más que no vamos a ver.

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