50 años del Diario de Chiapas, La Verdad Impresa ¡FELICIDADES!

No es para presumir, pero cumplir 50 años ininterrumpidos de hacer periodismo, de informar a los chiapanecos, de iniciar una aventura incierta que se convirtió en toda una odisea que ha traspasado fronteras y que hoy, contra todos los pronósticos, seguimos vigentes y más fuertes que nunca, sí que es digno de gritar a los cuatro vientos, y claro, festejar en grande.

Hoy, Diario Media Group y esta casa editorial, Diario de Chiapas, cumplen 50 años de historia, que no han sido nada fácil, para quienes han formado los cimientos de esta gran casa editorial que, en estas décadas han labrado un nombre propio en la historia del estado y el periodismo; es más, las últimas décadas del siglo XX y las que van del XXI, no se pueden entender sin el quehacer de esta gran empresa que está de manteles largos.

Y nos es para menos, ya que en este pasar del tiempo Diario de Chiapas se convirtió en sinónimo de calidad, veracidad, rigor y trascendencia; no es casualidad que este impreso sea referente del sureste mexicano y cuando se habla del periodismo en la entidad, casi siempre el Diario es una marca de referencia en muchos aspectos.

Ahora bien, ya que en estas líneas estamos de fiesta, no podemos dejar de lado como se construyeron estos cimientos: bajo la visión audaz y determinante de Don Enrique Toledo Esponda allá por el año de 1975, bajo el nombre de Diario El Día, la primera piedra para un proyecto de gran envergadura para el periodismo en Chiapas.

Claro, los primeros años para el Diario estuvieron marcados por grandes cambios, mismos que en sus páginas resguardó, como un bucle de tiempo para la memoria histórica de nuestra entidad y país: la historia moderna de Chiapas tiene como confidente y testigo al Diario.

Pero, fundar un proyecto no basta, hay que generar las bases sólidas y más aún en tiempos de represión y donde la libertad de expresión son un respiro; en este sentido, no debemos pasar por alto el legado de Jorge Enrique Toledo Coutiño, el director fundador que, ante los embates opresores y viles de Patrocinio González Garrido (un periodo muy oscuro para el periodismo en Chiapas), jamás desistió, al contrario, hizo de esta casa periodística un eslabón para quienes defendieron la verdad.

Sin duda, bajo su liderazgo el proyecto se consolidó como una de las empresas de comunicación más importantes de su época, con una determinación, carácter, disciplina y por qué no, un trabajo duro que hoy por hoy, esta marca no podría ser uno de las grandes del periodismo.

Lamentablemente se nos adelantó, no sin antes, darle el “espaldarazo” a muchos de los compañeros que han pasado por estas páginas y han dejado un trabajo muy importante tanto para el Diario como para los compañeros de prensa en general.

Mencionar sólo a algunos sería imperdonable para todos aquellos que han sido parte de esta historia; lo que sí podemos decir es que colaboradores, redactores, editores, personal administrativo, de talleres, de limpieza, voceadores, vendedores, choferes, diseñadores, formadores, y desde luego pioneros y referentes en sus respectivas áreas que se nos adelantaron en el camino de la vida, pero que desde este espacio también se les reconoce su aportación, su legado perdura en esta casa editorial.

Ahora bien, dejar un trabajo y legado sólido no es garantía para trascender y tener una vigencia como nunca; el trabajo de Jorge Enrique, el hermano mayor de la dinastía de los Toledo Coutiño, dejó unos zapatos muy grandes por llenar.

La visión ante las nuevas tecnologías y formas de hacer periodismo en esta era digital, no serían lo mismo sin la estrategia, constancia y desde luego, entrega de quienes tomaron la batuta: Gerardo y Rogelio Toledo Coutiño, respectivamente, quienes han estado a la altura del reto y lo demostraron en estas dos últimas décadas con creces, al entender la evolución del periodismo impreso al digital: es más los proyectos de la Radio, Multimedia y las últimas expansiones en Tapachula con la edición hermana del Diario del Soconusco y la de Multimedia en Comitán, demuestran la solidez de los hermanos Toledo Coutiño para honrar el legado de sus predecesores. En fin, que nostalgia pensar en aquellos días que se imprimían los ejemplares en prensas, pasar por maquinas rotativas y ahora en la era digital, nos llena de orgullo y satisfacción. ¡¡¡Muchas Felicidades al Diario de Chiapas!!! Cinco décadas no se dicen fáciles, más aún de “La verdad impresa

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