Veolia atrajo la destrucción

  • Crisis de basura en Chiapas: 117 tiraderos, 36 rellenos y solo unos cuantos funcionan
  • En 2024 el relleno sanitario de Tuxtla fue clausurado parcialmente por la Profepa por generar un ecosistema moribundo
  • Basureros a cielo abierto y clandestinos en Villacorzo, La Concordia y Ángel Albino Corzo

José Salazar / Tania Selvas / José Velasco, Edición: Francisco Mendoza

Diseño: Luis Méndez / Diario de Chiapas

Con una población cercana a seis millones de habitantes distribuidos en 124 municipios, Chiapas enfrenta una crisis profunda en el manejo de residuos sólidos urbanos. Aunque se generan más de 5 mil 800 toneladas de basura diariamente, la entidad cuenta con apenas con 36 rellenos sanitarios registrados, de los cuales muy pocos operan conforme a los estándares establecidos por la Norma Oficial Mexicana NOM-083-SEMARNAT-2003.

La situación es aún más alarmante si se considera que, hasta 2018, la Secretaría del Medio Ambiente e Historia Natural (SEMAHN) documentaba 117 tiraderos a cielo abierto, muchos de ellos sin control ambiental ni monitoreo, ubicados incluso en zonas ecológicamente sensibles o cerca de cuerpos de agua.

Los municipios con mayor generación de basura incluyen a Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, Ocosingo, San Cristóbal de Las Casas, Palenque, Cintalapa, San Fernando y Villaflores. Sin embargo, muchos de estos no cuentan con sitios de disposición final que cumplan con los requisitos técnicos como impermeabilización, cobertura diaria, tratamiento de lixiviados o control de gases. En su lugar, predomina el uso de espacios inadecuados —barrancas, caminos rurales, márgenes de ríos— lo que representa un riesgo directo para la salud pública y el medio ambiente.

Rellenos saturados

Uno de los casos más representativos es el relleno sanitario de Tuxtla Gutiérrez, el más grande del estado y considerado modelo regional durante años. No obstante, en 2024 fue clausurado parcialmente por la Procuraduría Federal de Protección Ambiental (PROFEPA), debido a irregularidades como el manejo deficiente de lixiviados y la contaminación en zonas bajas de cuencas hidrológicas. Actualmente opera de forma limitada y con serias observaciones técnicas.

Un estudio sobre la gestión del agua en cinco cuencas del complejo Parque Nacional Cañón del Sumidero – Selva El Ocote, realizado en municipios como Acala, Berriozábal, Chiapa de Corzo, Chiapilla, El Parral, Emiliano Zapata, Ixtapa, Jiquipilas, Ocozocoautla, Osumacinta, San Fernando, San Lucas, Suchiapa, Totolapa, Tuxtla, Villaflores y Villacorzo, reveló que solo algunos cuentan con rellenos operativos. Entre ellos, Berriozábal, Chiapilla, Jiquipilas, Ocozocoautla, San Fernando, San Lucas, Suchiapa, Totolapa y la propia Tuxtla Gutiérrez, aunque varios se encuentran en condiciones precarias.

Clasificación y ubicación de rellenos sanitarios

Según la NOM-083-SEMARNAT-2003, los rellenos sanitarios se clasifican de la siguiente forma:

• Tipo A (más de 300 toneladas/día):

Ubicado únicamente en Tuxtla Gutiérrez, aunque actualmente opera de forma limitada.

• Tipo B (100 a 300 toneladas/día):

Operan en San Cristóbal, Comitán, Palenque, Villaflores, Ocosingo, Ocozocoautla, Jiquipilas, San Fernando y Suchiapa.

• Tipo C (30 a 100 toneladas/día): Se encuentran en Chiapilla, Totolapa, San Lucas, Escuintla, Acacoyagua, Amatán, Huitiupán, Simojovel, Berriozábal y Emiliano Zapata. Sin embargo, algunos están subutilizados o fuera de operación.

Luis Ley, ambientalista de la asociación Tierra Verde Naturaleza, señala que muchos de los rellenos sanitarios en el estado, “no cumplen con lo establecido por la normativa: deben estar impermeabilizados, tener control de lixiviados y no colocarse en zonas inundables ni accidentadas”. También advirtió que los municipios “reportan datos a Semahn (Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural) que no siempre coinciden con la realidad en campo”.

Destacó el caso del relleno intermunicipal entre Acala, Chiapilla, San Lucas y Totolapa, que, aunque fue construido, actualmente no está funcionando y se encuentra en proceso de renovación.

Falta voluntad

Desde el Congreso del Estado, la problemática ha sido reconocida. El diputado Juan Salvador Camacho Velasco (Morena) advirtió: “El manejo de residuos sólidos y aguas negras en Chiapas es prácticamente nulo”, y llamó a una respuesta institucional urgente. “No se puede dejar esto al contentillo de los alcaldes. Hay que garantizar el derecho humano a un medio ambiente sano”, enfatizó.

En ese sentido, el Poder Legislativo autorizó a los ayuntamientos la contratación de créditos por más de 6 mil millones de pesos a través del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS). Con estos recursos se plantea que cada cabecera municipal cuente con su propio relleno sanitario, o bien, que se desarrollen proyectos regionales con una visión de sostenibilidad de 50 a 60 años.

El Programa Estatal para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos y de Manejo Especial (2006–2012) ya advertía que el manejo de residuos en Chiapas es complejo, debido a la dispersión poblacional, la orografía accidentada y los altos niveles de marginación. Las etapas más rezagadas son precisamente las del tratamiento y disposición final. A ello se suma la escasa cultura del reciclaje y la separación de residuos.

Actualmente, más del 70 por ciento de los residuos sólidos urbanos en Chiapas termina en tiraderos a cielo abierto sin ningún tipo de control. La situación representa un desafío interinstitucional que requiere la coordinación de los tres órdenes de gobierno, el cumplimiento de normas ambientales y una inversión estratégica en infraestructura.

“El relleno sanitario debe ser una solución, no otro foco de contaminación”, concluye el ambientalista Luis Ley, quien hace un llamado a planificar con rigor técnico, transparencia y compromiso social, “porque estamos en una crisis que ya afecta cuencas, suelos, aire y salud”.

En otros municipios

Ante la gran irresponsabilidad de los ediles de Villacorzo, La Concordia y Ángel Albino Corzo, sobre el manejo de la basura.

Pobladores denuncian el tiradero de basura a cielo abierto y basureros clandestinos en diferentes puntos de los municipios.

Es inaceptable la negligencia de los gobiernos municipales, toda vez que prenderles fuego a los basureros provoca incendios a los pastizales y bosques, además de la fuerte contaminación en los alrededores, esto ha generado el repudio de la población.

Los alcaldes, trabajan en políticas públicas contrarias a las que ha instruido el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar.

Según los denunciantes, en éstos basureras tiran todo tipo de residuos tóxicos y animales muertos, el olor es insoportable para las personas que diariamente transitan en esos lugares para llegar a sus zonas de trabajo, peor aún, la contaminación lo lleva el viento a las comunidades más cercanas.

Destacaron que durante el día se ven las olas de humo y por las noches las llamaradas de lumbre, a pesar de los reportes que han hecho a las autoridades, los ayuntamientos se niegan atender estas denuncias.

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