Los seis años sirvieron para el enriquecimiento escandaloso y diversos actos de corrupción que sirvieron para premiarlo como delegado de la Conafor
M de R / Diario de Chiapas
Los actos de corrupción que llevaron a Carlos Morales al enriquecimiento a cargo del erario público no son de ahora, pues durante la pandemia por el coronavirus, se descubrió la compra irregular de 3 mil 834 contenedores con una inversión de 28 millones de pesos, lo que ha orilló al Congreso del Estado a ordenar a la Auditoría Superior del Estado a realizar una investigación del proceso de licitación y adquisición.
Fueron 6 mil contenedores los comprados con una inversión de 38 millones de pesos para su distribución en todas las colonias para evitar la acumulación de basura en la calle, sin embargo, adquirió una cifra menor a lo proyectado.
El resultado de la Auditoría en ese entonces fue de complicidad porque en ningún momento se informó del resultado de la investigación.
Tanto que el diputado Juan Salvador Camacho Velasco pidió auditar el proceso de licitación y compra que hizo suya la Comisión de Vigilancia y el pleno de la LXVII legislatura, que ordenó revisión y fiscalización de la situación irregular.
Un año antes, en el 2019, sólo un año después de estar en funciones, la Auditoría realizada por la Contraloría Municipal de Tuxtla Gutiérrez había determinado que la Coordinación General de Política Fiscal no cumplía con las atribuciones encomendadas en la normatividad que regula su actuación. Un golpe que le asestaba su propia dependencia a su cargo.
La misma regidora de aquel entonces, Adriana Guillén Hernández, dijo que un análisis revelaba errores desde la elaboración y autorización del programa anual de actividades, hasta el desempeño de los inspectores y fiscales en ejecución de sus actividades y campos administrativos.
En estas mismas páginas habíamos asentado que la administración municipal anterior, solicitó a la Contraloría Municipal, mediante oficio 300/2019, que se realizara una revisión exhaustiva del proceso operativo de regularización y levantamiento de mercancías que realizaban los inspectores y fiscales en contra de quienes se dedican al comercio informal.
Es de destacar que las multas eran parte de la caja chica del alcalde, que desde entonces se forjó el propósito de buscar la reelección, que logró a base de fraudes.










