Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Una preocupante tendencia en Chiapas revela que el suicidio está afectando de manera desproporcionada a un sector específico de la población: hombres de entre 30 y 39 años.
Este grupo de edad registra el mayor número de casos en el estado, concentrándose principalmente en las ciudades de Tuxtla Gutiérrez y Tapachula.
Aunque Chiapas presenta una tasa de suicidio de cuatro casos por cada 100 mil habitantes, lo que la ubica por debajo de la media nacional, el estado se encuentra entre las 15 entidades federativas con una tendencia alarmante de autolesiones fatales, un problema de salud pública en crecimiento.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) confirman una cruda realidad a nivel nacional: la sobremortalidad masculina prevalece en los casos de suicidio. La razón principal radica en el método utilizado. La mayoría de los hombres que se quitan la vida optan por medios más letales, como la asfixia por ahorcamiento, que es el método más empleado en el grupo de riesgo de Chiapas.
El uso de armas de fuego es el segundo método más frecuente en hombres, mientras que en las mujeres, el envenenamiento es más común.
Según la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones, un factor cultural determinante es la masculinidad hegemónica.
Esta idea de que el hombre debe ser fuerte, autosuficiente y suprimir sus emociones crea una barrera significativa.
Los hombres, bajo esta presión social, evitan buscar ayuda profesional o hablar abiertamente sobre sus problemas de salud mental, lo que agrava su sufrimiento en silencio.
La Conasama identifica que este problema se intensifica con otros factores como la depresión, el estrés, los conflictos interpersonales y el abuso de sustancias.
La falta de un espacio seguro para expresar vulnerabilidad lleva a que muchos hombres enfrenten solos estos desafíos.
Con esta tendencia, las autoridades de salud hacen un llamado a la población a prestar atención a las señales de alerta y a promover un entorno donde la búsqueda de ayuda profesional sea vista como un acto de fortaleza, no de debilidad.










