• Afecta de manera desproporcionada a los hombres de entre 30 y 39 años
Marco Alvarado / Diario de Chiapas
En un llamado urgente para desterrar los estigmas y las falsas creencias sobre el suicidio, el psicólogo Jesuita Velázquez Calderón enfatizó la necesidad de una mayor empatía y conciencia social.
Durante el evento Suicidio: Rompiendo Barreras, el experto subrayó que la prevención es una responsabilidad colectiva, que va desde los hogares y las escuelas hasta los centros de trabajo y la sociedad en general.
Velázquez Calderón explicó a los asistentes la importancia de identificar las señales de alerta, que a menudo se manifiestan como resultado de un profundo sufrimiento emocional.
Aunque las causas pueden ser diversas, desde conflictos interpersonales y violencia familiar hasta problemas en el ámbito laboral, el psicólogo aclaró que las personas no quieren terminar con su vida, sino con el dolor que sienten.
“La clave está en identificar las señales”, destacó, haciendo hincapié en que los educadores tienen una gran responsabilidad en esta área.
Durante la charla, el conferenciste interactuó con estudiantes de nivel medio, enseñándoles a reconocer los indicios de sufrimiento en sus pares para buscar ayuda a tiempo.
También, enfatizó la importancia de atender la salud mental sin reservas, pues nadie está exento de atravesar por situaciones difíciles.
Velázquez Calderón dijo que la vida conlleva una serie de duelos que, si bien son inherentes a la existencia, como el fin de una relación o un cambio de trabajo, a veces requieren de ayuda profesional para ser afrontados de manera saludable.
En estos casos, la recomendación es clara: ir a terapia es necesario.
En el marco del Día Mundial para la Prevención de Suicidios, hay datos que revelan una tendencia preocupante en Chiapas, donde el suicidio afecta de manera desproporcionada a los hombres de entre 30 y 39 años.
Este grupo de edad, concentrado principalmente en las ciudades de Tuxtla Gutiérrez y Tapachula, registra el mayor número de casos en el estado.
Aunque Chiapas tiene una tasa de suicidio inferior al promedio nacional, se encuentra entre las 15 entidades con una tendencia alarmante de autolesiones fatales.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama) señalan que la sobremortalidad masculina en casos de suicidio se debe a factores culturales y a los métodos elegidos.
El principal método en hombres es la asfixia por ahorcamiento, mientras que en mujeres es más común el envenenamiento.
Según la Conasama, la masculinidad hegemónica es un factor cultural determinante.
La presión social para que los hombres sean fuertes y autosuficientes les impide buscar ayuda o hablar sobre sus problemas de salud mental.
Esta barrera cultural, combinada con otros factores como la depresión, el estrés, los conflictos interpersonales y el abuso de sustancias, hace que muchos hombres enfrenten sus problemas en silencio.
Ante este panorama, las autoridades sanitarias y los expertos hacen un llamado a la población a promover un entorno donde la búsqueda de ayuda profesional sea vista como un acto de fortaleza , no de debilidad.
La empatía y la comunicación abierta son herramientas vitales para enfrentar esta crisis de salud pública y salvar vidas










