-A pesar de que los servicios de emergencia como bomberos y la Cruz Roja insisten en la recomendación de no usarse, muchas familias persisten en la compra y facilitación de estos objetos
Marco Alvarado / Diario de Chiapas
A pesar de las advertencias recurrentes sobre el peligro que representa, el uso de la pirotecnia sigue siendo una práctica arraigada en las festividades de México, especialmente durante las Fiestas Patrias y el mes de diciembre.
Aunque se perciben como un simple divertimento, estos artefactos representan un riesgo latente, particularmente para los menores de edad, quienes son las principales víctimas de los accidentes.
El sistema de salud federal ha documentado que seis de cada diez accidentes con pólvora ocurren en niños y adolescentes de entre cinco y 14 años. Las consecuencias son devastadoras, abarcando desde quemaduras de segundo y tercer grado hasta amputaciones de dedos o manos, así como daños permanentes en la vista y el oído.
La Fundación Mexicana para la Dermatología (FMD) y otras instituciones de salud han señalado que la incidencia de estos accidentes se dispara hasta en un 30 por ciento durante los periodos festivos.
A pesar de que los servicios de emergencia como bomberos y la Cruz Roja insisten en la recomendación de no usar pirotecnia, muchas familias persisten en la compra y facilitación de estos objetos con apariencia inofensiva.
Anualmente, se estima que entre 900 y mil casos de quemaduras en menores requieren atención especializada en la Ciudad de México, de los cuales un porcentaje significativo está directamente relacionado con el uso de pirotecnia.
La Fundación Michou y Mau, dedicada a la atención de niños con quemaduras graves, ha enfatizado que las “chispitas”, “ratoncitos”, entre otros, a menudo consideradas seguras, también pueden causar quemaduras graves e incendios.
Esta fundación señala que las zonas indígenas de Chiapas son particularmente vulnerables a estos accidentes. En su labor, la organización ha colaborado con las autoridades para el traslado de niños quemados a hospitales especializados en México y Estados Unidos, subrayando que las quemaduras infantiles son un grave problema de salud pública en el estado.










