La iniciativa emprendedora y la educación
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas , [email protected]
La iniciativa emprendedora es uno de los principales impulsores de la innovación, la competitividad y el desarrollo económico y social de un país. Estudios relativamente recientes, defienden que el espíritu emprendedor es enseñable y señalan la importancia de incluirlo en las aulas.
Queda en manos de los docentes el desarrollo de estas destrezas. La educación puede contribuir enormemente a la creación de una cultura emprendedora, empezando desde la escuela y llegando hasta la Universidad, a través de un marco integrado y coherente.
Las cualidades personales pertinentes para el espíritu empresarial -como la creatividad, la capacidad de iniciativa y el sentido común- pueden ser útiles para todos, tanto en la actividad laboral como en la vida cotidiana. Merece la pena, por tanto, prestarle atención educativa y, no solo puntual, sino adecuadamente planificada y sistematizada.
Para trabajar el espíritu y la cultura del emprendimiento en la escuela, base fundamental y complementaria del desarrollo de la capacidad emprendedora, es necesario conocer la cultura escolar, pues permite identificar las fortalezas y debilidades propias, ayuda a distanciarse de las rutinas y creencias personales, y promueve formas creativas y alternativas de percibir y proponer innovaciones.
La educación para el emprendimiento tiene en cuenta en qué medida son incorporados a los sistemas educacionales y de capacitación, el conocimiento, las destrezas y habilidades emprendedoras. Por eso es importante un movimiento investigador que genere y promueva iniciativas para el emprendimiento en aulas, comprometido con la profesionalización de la formación que se imparte, alineado con tejido productivo y las demandas sociales presentes y futuras, que mida resultados y propicie procesos de mejora constantes.
Es necesario puntualizar el papel trascendental que juegan la familia, la escuela, las instituciones y la incidencia de estas estructuras en la construcción del sujeto. Se debe remontar a un proceso que debe desarrollarse a lo largo de la vida, desde los primeros años. Es aquí donde entra a formar parte de manera significativa la familia, que posteriormente deberá coordinarse con el contexto escolar y la sociedad, para este fin.










