Por la Conciencia
Dr. Roger Heli Díaz Guillen
- Tema de herencia colonial, simbolismo y raíces culturales vivas
Chiapas fue territorio y centro del poder español a partir del siglo XVI con poderes que transitaron en territorios de Veracruz, Ciudad de México; Chiapa de Corzo y San Cristóbal, donde establecieron Villas y provincias y concentración de los poderes del imperio español, recibiendo la provincia de Chiapas de los reyes en 1535 un escudo de armas como símbolo de identificación, que en la visión heráldica proyectaba la presencia del poder español con la corona, los leones, el castillo y la palmera, siendo en siglos un símbolo en banderas, gallardetes y documentos que marcó un territorio, además de componente de la identidad de un pueblo naciente como Nueva España provincia de Chiapas, que en su esencia y contenido hemos conservado y utilizado durante 490 años en nuestra identificación como entidad Federativa, donde lo único que nos identifica es el rio y peñascos que semejan el cañón del sumidero.
En sentido estricto, el escudo de armas es un legado histórico que es parte de la identidad de una provincia y/o villa de una Nueva España que vivió del siglo XVI y feneció en el siglo XIX para los mexicanos; a la que renunciamos los chiapanecos en octubre de 1824, despojándonos de toda opresión y explotación del gobierno español, asumiendo nuestra autonomía y soberanía como pueblo chiapaneco para decidir por anexarnos a los Estados Unidos Mexicanos. Nación naciente en el siglo XIX que después del gobierno efímero de Agustín de Iturbide que utilizó un escudo con corona imperial, renunciaron en 1823 a la corona española en el escudo de armas nacional y banderas; aprobando un nuevo escudo con el águila real sosteniendo en el pico a una serpiente, en un nopal y lago donde se edificó la ciudad de México, como lo conocemos e identificamos como símbolo los mexicanos desde hace 202 años, que refleja parte sustantiva de la identidad de México.
La observancia y valorización de lo que nos representa e identifica como Chiapas, como chiapaneco y chiapaneca y; lo que se antepone para la verdadera conexión con nuestras raíces culturales y naturales vivas; invita a observar dos visiones: En la primera, destacamos que nos sentimos chiapanecos al momento que identificamos y revaloramos la grandeza de nuestra pluriculturalidad patrimonial material, inmaterial y natural como Chiapas, donde identificamos a la zona arqueológica de Palenque y el Parachico, que son patrimonios culturales del mundo; donde vemos al jaguar de la selva Lacandona como nuestro símbolo de fuerza, grandeza y belleza; tan es así como fue la aceptación de los Jaguares de Chiapas como éxito en el mundo del futbol nacional; que sabemos de la importancia y valor cultural de los árbol de ceiba; que sabemos que los mayas aportaron el cero en las matemáticas para el mundo.
En una segunda visión, nos sentimos chiapanecos y mexicanos en el sentimiento nacionalista, identificando y valorando a la bandera nacional como nuestra bandera; teniendo un himno a Chiapas desde noviembre de 1913 cuyas letras invitan al buen vivir, olvidándonos del rencor y la venganza para “que retornen las horas serenas que prometen feliz porvenir…La paz os reclama, el trabajo también y la unión…no pensemos en el odio”: sosteniendo un escudo de armas durante cinco siglos que ya cumplió su propósito por el que fue creado y sus fines; sin haber sido guardado como herencia cultural como lo hiso México en 1823 y diversos Estados de la república en el siglo XX; sosteniéndose en su contenido en la actualidad, aun cuando desde octubre de 1824 cuando Chiapas dejó de ser provincia y villa, renunciamos a toda relación con el gobierno opresor español, dentro de ello su corona y toda herencia de armas como es el escudo; renunciando a la guerra y la opresión por la vida republicana y democrática como Estado y como Nación libre y soberana.
Nuestro escudo de armas fue impuesto en tiempos de guerra, imperio, conquistas y saqueo, con una carga Heráldica y/o representación simbólica que proyectaba la visión de vida del poder imperante que feneció en septiembre de 1810 para los mexicanos y 1824 para los chiapanecos; deviniendo la unificación del escudo nacional impulsado por Venustiano carranza el 14 de abril de 1823, que dejó en la historia todo escudo con corona imperial, que no atendimos en nuestra anexión a México.
Chiapas y Tabasco somos dos únicos Estados donde la simbología y heráldica vinculada a la identidad y valoración de las expresiones culturales y naturales de nuestra pluriculturalidad no han sido observadas; donde el sentido y objeto de un escudo vivo y sostenido en el presente debe reflejar en la visión el contenido territorial, cultural, natural, poblacional e ideográfico que identifica un territorio, un pueblo; donde persisten símbolos ciudadanos que trasmiten guerra y poder ajenos a nuestra identidad como Estado, como son los escudos de armas.
En la primera mitad del siglo XX muchos Estados como Oaxaca, Yucatán, Quintana Roo modificaron sus escudos de armas para volverlos escudos Estatales, destacando el Estado de Oaxaca que convocó a un certamen para proponer contenido y diseño de escudo Estatal; siendo en este orden uno de los dos Estados que proyectamos un pasado que no responde a nuestro presente; a nuestra identidad; a nuestra verdadera historia como pueblo y como pueblos; siendo necesario ya NO un escudo de armas y SI un escudo del Estado de Chiapas; fundado en nuestras raíces culturales y naturales vivas, como la selva, el rio Grijalva, el jaguar, la ceiba, el maíz, la zona arqueológica Palenque, el Parachico, los pueblos mayas, el rostro maya originario, que debe y puede ser la nueva imagen en lo alto del escudo del Estado de Chiapas que se propone.
La propuesta no busca modificar el escudo de armas de Chiapas, sino guardarlo en nuestra historia para no alterar contenidos culturales, dando paso a un escudo del Estado de Chiapas como imagen e identificador de nuestra realidad e identidad como Estado y como chiapanecos y chiapanecas; que proyecte nuestro contenido territorial, cultural y natural; proponiéndose retomar la idea de un certamen para tales efectos, de diseños e ideas de contenido ideográfico y heráldico:
Atender lo antes expuesto, es tema legislativo donde el fondo es acordar la creación de un ESCUDO DEL ESTADO DE CHIAPAS que identifique al Estado, Gobiernos y población ante la federación y el mundo; dejando la imagen del escudo de armas español del siglo XVI en los anales de nuestra historia impuesta. No se trata de borrar la historia o renunciar a ella; sino de guardar símbolos que contradicen la dialéctica revalorando nuestras raíces culturales vivas y contenido territorial biodiverso. Son tiempos de transformación con humanismo e interculturalidad. El tema y propuesta nace de la sociedad civil y se comparte con el poder legislativo, Invitando a caminar en la humanización de nuestros símbolos.










