Ainer González / Diario de Chiapas
En Chiapas, a lo largo de los últimos años, distintas familias han mantenido el control político de municipios y regiones enteras, consolidando un esquema de herencia (de nepotismo y) de poder que, en los hechos, ha convertido a la administración pública en un asunto de linaje.
Dentro de este esquema de control y poder político, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo que la imposición de familiares en cargos de elección popular es una forma de nepotismo y corrupción que deberá ser erradicada. Afirmó que, a partir de 2025, se establecerán medidas legales que impedirán que familiares directos de alcaldes o gobernadores puedan contender por cargos en los mismos niveles de gobierno.
Sin embargo, en Chiapas, la práctica tiene raíces profundas. Los apellidos León Villard, Robledo, Sabines, Pinto Aguilar, Rosales, Córdova y Aguilar Pavón son solo algunos de los que se repiten en listas electorales y cargos públicos desde hace varios trienios. En municipios como La Concordia, Villaflores e Ixtapa, las administraciones locales han pasado de padres a hijos, de hermanos a esposas, manteniendo el control político y económico de sus regiones.
Uno de los casos más representativos es el de la familia León Villard, cuya presencia se extiende en distintos niveles de gobierno. Actualmente, Sasil de León Villard ocupa una curul en el Senado de la República, mientras que su cuñada, Sahara Munira, es diputada local en el Congreso del Estado, casada con Fitzgerald de León Villard, hermano de la senadora.
Otro ejemplo de continuidad política familiar es el de La Concordia, donde Emmanuel Córdova García asumió este año la presidencia municipal tras suceder a su hermano, quien previamente había heredado el cargo de su padre, Miguel Ángel Córdova Ochoa, conocido como “Amigo Migue”.
Córdova Ochoa ha ocupado diversos cargos desde principios de los años 2000, entre ellos la alcaldía en 2002 y una regiduría en 2008. Su paso por la política local permitió consolidar una estructura que favoreció la participación de sus hijos, Emmanuel de Jesús y José Miguel Córdova García, quienes han mantenido presencia constante en las administraciones municipales.
A pesar de los señalamientos por presuntos actos de corrupción a lo largo de las últimas dos décadas, el “Amigo Migue” y su familia continúan siendo parte activa del escenario político chiapaneco. En 2024, su hijo Emmanuel de Jesús volvió a contender y resultó electo nuevamente como alcalde.
La continuación de estos esquemas familiares resultan ser el botón de muestra de una cultura política donde los vínculos de sangre han sustituido a los procesos de renovación democrática.
El reto, como advirtió la presidenta, será establecer mecanismos legales y administrativos que impidan que la representación política se concentre en los mismos apellidos. De lo contrario, el poder seguirá pasando de generación en generación, consolidando estructuras caciquiles que limitan la participación ciudadana y la rendición de cuentas.










