Historias de NegoCEOs
Mario Maldonado
En apareció un nombre que pocos tenían en el radar: el senador veracruzano Manuel Huerta Ladrón de Guevara, de Morena. Fue él quien incluyó la polémica reserva sobre la retroactividad, la misma que la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó públicamente con un llamado a respetar la Constitución. Huerta fue delegado del Bienestar en Veracruz, presidente estatal de Morena y actualmente se desempeña como presidente de la Comisión de Agricultura en el Senado.
Se le ubica como cercano al grupo de Adán Augusto López. En Veracruz juega a veces en contra, a veces a favor, de la gobernadora Rocío Nahle, a la que primero criticó y luego respaldó en su propuesta de someterse a la revocación de mandato.
De quien sí es cercano es de Sergio Gutiérrez Luna, otro morenista veracruzano y operador en San Lázaro, que algunos dentro del partido identifican como pieza clave en la trama de la reserva sobre la Ley de Amparo. Todo indica que no fue un simple error técnico, sino una jugada política que buscaba medir fuerzas dentro y fuera del Senado.
Este jueves, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, tomó distancia y calificó el artículo transitorio como “inadecuado” y advirtió que será revisado a fondo por la Comisión de Justicia. En palabras llanas, Monreal dejó claro que no habrá vía rápida para convalidar retroactividades que violen la Constitución.
La presidenta está decidida a poner orden en el Congreso, tras la neutralización de Adán Augusto López. En este caso, soltó un nuevo manotazo en la mesa. La pregunta es si el senador Huerta actuó en solitario o si alguien le dio luz verde para agitar (aún más) el avispero.
Posdata 1
El último año de Cuitláhuac García dejó a Veracruz con un daño patrimonial de más de 2 mil 30 millones de pesos, según el Órgano de Fiscalización Superior del Estado. La lista de irregularidades recorre 41 entes estatales y 174 municipios, con obras emblemáticas como el estadio Pirata Fuente, el Aquarium y el Nido del Halcón. Este es el mayor boquete financiero de la historia reciente del estado.
En otro episodio de Morena contra Morena, la actual gobernadora, Rocío Nahle, heredera de García, terminó enviando a la ASF y a la Contraloría estatal a auditar a su antecesor. El resultado: observaciones por hasta mil 600 millones de pesos en el sector Salud, contratos inflados en insumos y servicios, y denuncias contra exfuncionarios cercanos al exgobernador. Morena fiscalizando a Morena, en una guerra donde la sucesora busca deslindarse del desastre que encontró. Aunque Nahle arrastra sus propios cadáveres en Dos Bocas, la refinería que prometió operar en 2022 y que hoy acumula sobrecostos que triplicaron la inversión original —de 7 mil a casi 22 mil millones de dólares—, retrasos de más de dos años, fallas técnicas y contratos asignados a discreción.
Mientras tanto, Cuitláhuac sigue despachando como director del CENAGAS, en la administración de Sheinbaum, un premio que se ha convertido en un lastre cada vez más incómodo, porque mientras despacha en ese organismo clave para el sector energético, en Veracruz se multiplican las auditorías y denuncias contra su gobierno.
Posdata 2
Fitch Ratings le dio un nuevo respiro a Pemex al elevar su calificación de “BB” a “BB+”. No es todavía el grado de inversión, pero sí un paso importante en ese camino que, como me adelantó el secretario de Hacienda, Edgar Amador, en la pasada Convención Bancaria, sería una prioridad. La estrategia central de Pemex es recuperar el acceso a los mercados que perdió en 2020.
La señal es doblemente significativa porque Fitch ha sido la calificadora más dura con Pemex. Fue la primera en retirarle el grado de inversión hace cinco años y la que ha mantenido su evaluación independiente en “CCC”, casi chatarra, una especie de recordatorio de que debajo del paraguas soberano la compañía sigue enfrentando pérdidas operativas, una deuda que ronda los 99 mil millones de dólares y un modelo de negocio aún atado al apoyo fiscal.
Las tres grandes agencias muestran optimismo, pero no desbordado. Fitch coloca a Pemex en “BB+” con perspectiva estable; Moodys la mantiene en “Ba2” —dos escalones por debajo del grado de inversión— con perspectiva estable; y Standard & Poor’s la ubica en “BBB-”, apenas un escalón arriba del abismo especulativo, también con perspectiva estable. La combinación sugiere que el retorno al grado de inversión no es improbable.
El desafío es sostener con hechos la confianza de las calificadoras e inversionistas con una mayor producción, apertura a inversión privada, disciplina financiera, menos dependencia del gobierno y un plan que convenza a los inversionistas.
@MarioMal










