Por la Conciencia
Dr. Roger Heli Díaz Guillén
Educación es una institución milenaria más antigua que la iglesia; que en la Grecia clásica se identificó como “Paideia” que significa “formación-educación” para ser “Areté” (excelencia y virtud) en disciplinas; destacando en la visión de la formación humana a la “mayéutica” de Sócrates, donde los conocimientos se construyen desde dentro del ser humano. Es la institución que le ha dado historia y sentido social a la vida humana. Es la formadora del ser humano que transforma, construye, organiza, dirige y ejecuta las transformaciones sociales, políticas, económicas, culturales, educativas; pero también es la escuela de los esperan a que otros formados y no formados decidan la vida humana y social.
Atendiendo a nuestras raíces, la Educación la instituyeron los pueblos originarios de Mesoamérica por áreas de formación (Guerreros; saberes-sabios; escritura; pintura; quehaceres; quienes interrumpieron sus procesos sociales formativos a partir de la invasión, despojo y explotación de la corona española que inició en el siglo XVI y concluyó en el siglo XIX, donde la Educación se institucionalizó como escuelas de la iglesia católica.
En tiempos contemporáneos cuando hablamos de educación nuestro imaginario colectivo nos lleva a las escuelas, maestros, al gobierno, ubicando educación como sinónimo de política pública educativa; dejando de reconocer y observar que la educación supone dos planos de responsabilidad y necesidad humana; donde en el primer plano se asume históricamente a la Educación como responsabilidad social en la formación de conductas, valores y principios éticos de niños y jóvenes, que inicia en la familia, se fortalece en la comunidad y se consolida en la sociedad y; el segundo escenario obedece a la “educación formal institucionalizada” que en México inicia el treinta y uno de octubre de 1921 con la creación de la Secretaría de Educación Pública SEP., derivado de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, artículo tercero.
A 104 años de creación de la SEP la Educación pública no ha atendido a 4.1 millones de personas en México que no saben leer ni escribir, dentro de ellos, poco más de medio millón corresponden a Chiapas donde la mayoría es población indígena; destacando en un diagnostico general del estado de la educación, que hoy aspira a una educación emocional y creatividad; a la integración de la tecnología que no atente la moral, la identidad y valores culturales; a la calidad y equidad; a sistemas de aprendizajes híbridos; al desarrollo de competencias; a la enseñanza fijada en la nueva demanda laboral; en promover la colaboración familia y comunidad y; incentivar la lectura.
En su problemática existe coincidencia de observar la falta de cobertura educativa en el territorio nacional, principalmente las zonas rurales donde vive población indígena y campesina; la baja calidad educativa donde no existen proceso evaluativos a maestros que garanticen calidad educativa objetiva; destacando la falta de gestión educativa y deficiencias en la infraestructura educativa. En general se señala el bajo apoyo a docentes y el problema de enseñanza del español como lengua universal.
Para Chiapas, la educación busca destacar y sociabilizar el humanismo en la formación educativa a partir de revalorar las raíces vivas culturales, la importancia de los principios éticos del buen vivir en el mundo indígena; los saberes originarios y la pluralidad de contenidos de identidad; modernizando la gestión; integrando herramientas digitales tecnológicas; revalorando los saberes originarios; proporcionando becas y alimentación a niños y niñas.
En este marco de referencia, observamos que la educación institucionalizada delimita su función en los escenarios de estructura social, infraestructura educativa y superestructura de la conciencia humana; donde vivimos en una sociedad nacional y Estatal (estructura social) con una base social y fuerzas productivas con un porcentaje significativo de analfabetismo; donde la mayoría no lee, no diserta; no propone, no opina, no construye; con una infraestructura: educativa (Espacios, sistemas y personas de servicio) que es la concepción material de la historia a partir de su cobertura y contenido estructural y tecnológico; destacando como tercer escenario, a la superestructura que se asume como un conjunto de ideas, instituciones y formas de conciencia de una sociedad, que representa el motor de la historia
En este orden, con independencia de atender la infraestructura educativa, hoy son tiempos de atender los alcances de la formación superestructural de los niños, niñas y jóvenes que transforme la estructura social; basados en la razón, el respeto, valores, principios éticos, autonomía y libertad; donde acertadamente en Chiapas se parte del humanismo e identidad que fortalece los alcances de la Nueva Escuela Mexicana propuesto a mediados del sexenio pasado, donde la comunidad y los patrimonios culturales y naturales son los ejes rectores de la nueva visión de la educación institucionalizada en México; existiendo las condiciones legales y de políticas públicas para transitar en este objetivo de transformación humanística desde la educación; desde las escuelas; desde la academia, desde la investigación y; desde la comunidad.
Trabajar en una educación y escuelas con humanismo y pensamiento intercultural crítico es una ventana de oportunidad para atender inicialmente el proceso de cambio de “paradigma educativo mexicano” en los docentes, donde hoy se parte de lo particular comunitario y territorial a lo general del mundo global y la ciencia; ya no de lo general mediante programas de estudios construidos desde una óptica centralista y nacionalista. Donde hoy los planes y/o programas de estudios de cada escuela del nivel preescolar, primaria, secundaria y preparatoria deben construirse en la subjetividad del diagnóstico comunitario escolar, territorial, cultural y natural; existiendo apoyo documental e instrumentos normativos para la construcción de conocimientos y aprendizajes. Detonando este cambio paradigmático en las debilidades del sector docente que no están preparados en lo general para la construcción de contenidos educativos basados en realidades comunitarias y contextuales con apoyo de la investigación comunitaria.
Concluyo destacando la importancia de construir metodologías para la construcción de cuestionarios y diagnósticos comunitarios a partir de realidades indígenas, campesinas y urbanas; así como metodologías para la construcción de contenido educativo y nuevos aprendizajes que vinculen las categorías conceptuales de los programas sintéticos con las realidades comunitarias relacionadas con lenguajes; saberes, pensamiento y conocimientos científicos; ética, naturaleza, sociedad, comunidad y humanismo.










