Marco Alvarado, Karla García, Edén Gómez Bernal, Ainer González/Diseño: Luis Méndez / Diario de Chiapas
Tuxtla Gutiérrez podría experimentar cambios en su movilidad urbana con la propuesta de un Cablebús. A inicios de la actual administración, el gobernador del estado, Eduardo Ramírez Aguilar y el edil de Tuxtla Gutiérrez, Ángel Torres Culebro, presentaron este proyecto como una iniciativa para la capital chiapaneca.
Hasta el momento, no se ha definido si el proyecto se implementará en zonas turísticas de la ciudad y sus alrededores o si formará parte del transporte urbano. La construcción de un Cablebús es una obra de gran magnitud cuya viabilidad depende de los resultados de un estudio de preinversión encargado a la Secretaría de Movilidad y Transporte, según indicó la secretaria de Infraestructura, Ana Karen Gómez Zuart.
En entrevista, la funcionaria destacó que el análisis de preinversión es crucial para determinar si una inversión tan considerable es factible y si los beneficios en el desplazamiento de los ciudadanos justifican su ejecución.
Más allá de los costos, otro aspecto fundamental es la ubicación de las bases de sostenimiento. Gómez Zuart señaló que algunas de estas estructuras podrían requerir espacios en escuelas o patios, lo que hace indispensable la socialización del proyecto con las comunidades involucradas para obtener su aprobación.
Además del estudio de factibilidad, el proyecto será sometido a una consulta ciudadana.
“No queremos que sea una imposición”, afirmó la secretaria, enfatizando que el objetivo es que la población lo apoye.
El análisis de preinversión concluyó a finales de septiembre, luego se darán a conocer los montos de la obra. De ser viable, la construcción comenzará en 2026. Por ello, se ha propuesto que la línea de Cablebús parta de esa zona y conecte a universidades como la Unicach y la Unach, o bien, que una el norte con el centro de la ciudad.
Ser parte de un sistema integral de transporte público
El anuncio de la posible implementación del Cablebús ha generado diversas reacciones. Para el colectivo ciudadano “Menos Puentes Más Ciudad”, la propuesta representa un acierto en materia de movilidad urbana, siempre que se contemple como parte de un sistema integral de transporte público y se acompañe de un proceso de socialización con los habitantes.
Joselini Díaz Torres, arquitecto e integrante del colectivo, señaló que el Cablebús podría ser viable para atender las necesidades de conectividad en la zona norte de la capital chiapaneca, caracterizada por su compleja topografía. Sin embargo, advirtió que su éxito dependerá de que esté vinculado con otras rutas estratégicas proyectadas en el Programa Integral de Movilidad Urbana Sustentable (PIMUS).
El colectivo ha insistido en que la inversión pública debe priorizar el transporte colectivo, la infraestructura peatonal y ciclista, en lugar de destinarse casi en exclusiva al automóvil particular.
“No puede ser un proyecto aislado; tiene que alinearse a la nueva Ley de Movilidad, que promueve el sistema integrado y el pago único para realizar transbordos entre diferentes medios”, agregó Díaz Torres.
El colectivo confía en que un estudio técnico justificativo, acompañado por la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), garantice una evaluación seria y transparente sobre la viabilidad del sistema.
No obstante, en caso de que el proyecto no se concrete, “Menos Puentes Más Ciudad” ha planteado que los recursos se destinen a otras prioridades, como el eje troncal Chiapa de Corzo–Berriozábal, un circuito interior de transporte público o la ampliación de ciclovías.
“Tenemos el derecho de decidir cómo se invierte el dinero público, ya sea en un Cablebús, en banquetas, en ciclovías o en un sistema integral de transporte. Lo que no podemos permitir es que siga destinándose únicamente al automóvil, cuando el 89 por ciento de los viajes en Tuxtla se hacen a pie, en bicicleta o en transporte público”, puntualizó Díaz Torres.
Definir que esto pueda ser un transporte
Bersain Miranda Borrás, presidente de la Alianza del Autotransporte Organizado en el Estado de Chiapas, afirmó que estos proyectos son positivos, pues atraen inversión y generan empleos, tomando en consideración que no perjudicarían al transporte tradicional que se mantiene en la capital chiapaneca.
El presidente del sector transporte destacó la necesidad de modernizar y actualizar las unidades, asegurando la seguridad y el confort de los ciudadanos. Además, consideró que una nueva modalidad de transporte con inversión y dentro de la legalidad permitiría diversas oportunidades.
“En mi muy particular punto de vista, considero que estas propuestas son bastante positivas, dejando en claro que en Chiapas el tema turístico es una de las principales actividades económicas. Sin embargo, en caso de definir que esto pueda ser un transporte en la capital chiapaneca, considero que vendría a abonar a la necesidad de transportación de diversos sectores sociales en Tuxtla Gutiérrez”, dijo.
Miranda Borrás añadió que es importante mantener una comunicación constante con el sector transporte para guiar y abonar a proyectos en favor del crecimiento, actualización y modernización del transporte en la ciudad.
Un modelo funcional y óptimo
En México existen sistemas de teleférico con fines de transporte público y turísticos. Entre los primeros destacan el Cablebús de la Ciudad de México y el Mexicable del Estado de México, enfocados en mejorar la movilidad en zonas de difícil acceso. Otros teleféricos cumplen funciones turísticas, como los de Zacatecas, Puebla, Orizaba, Durango, Taxco, García (Nuevo León) y Barrancas del Cobre (Chihuahua).
El costo de construcción varía según la finalidad, extensión, terreno y tecnología. Por ejemplo, la Línea 3 del Cablebús requirió una inversión superior a 2,263 millones de pesos, mientras que las primeras cuatro líneas proyectadas alcanzarían 600 millones de dólares. La Línea 1 del Mexicable costó 1,702 millones de pesos y su Línea 3, prevista para 2026, tendrá un costo estimado de 4,100 millones. Entre los teleféricos turísticos, el de Puebla costó 359.2 millones de pesos, el de Orizaba 59.8 millones, y un proyecto en Uruapan podría superar los 3,000 millones.
La viabilidad del Cablebús en Tuxtla Gutiérrez dependerá de los resultados del estudio de preinversión, de su integración con otras rutas de transporte y de la aceptación de la población. La decisión final sobre construcción y financiamiento se conocerá tras la evaluación técnica y la consulta ciudadana correspondiente.










