Arrancó la Carrera Panamericana en un inmejorable escenario, Tuxtla Gutiérrez , que vibró con la salida ayer jueves
Eduardo Solís/Diario de Chiapas
Y 10 años después, el Espíritu de la Carrera está de vuelta a Chiapas.
Ayer jueves, con los primeros rayos del sol, los coches que durante los próximos 7 días compiten kilómetro a kilómetro por la Carretera Panamericana intentarán ser los mejores en cada una de sus categorías, librando las circunstancias que este año presente la ruta, que ya marcó su primer recorrido, el mismo que inició con el banderazo de salida en el parque Central de Tuxtla Gutiérrez.
Cualquier tema puede opacarse si se considera que, tras una década de ausencia en su salida original, la Carrera Panamericana volvió a sentir el arropo de los chiapanecos, desde las autoridades que se esforzaron por demostrar una imagen renovada de Chiapas, con un espectáculo desde la noche previa, en la que los pilotos participantes no podían ocultar su sorpresa, escudriñando en sus recuerdos muchos de ellos para encontrar la referencia a una gala como la de la noche del miércoles.
Uno de los pilotos que más llamó la atención, por su amplia trayectoria en esta carrera y porque se dio el lujo de tener de copiloto a Eduardo Ramírez Aguilar, fue Doug Mockett a bordo de su Oldmobile, que luce impecable y resuena a la hora de acelerar; además, 72 coches se fueron alineando para dejar todo listo y emprender la carrera en su primer tramo.
Ricardo Cordero, a bordo del Studebaker Champions, fue el primero en tomar la salida en un arco situado justo entre el Palacio de Gobierno y la Catedral de San Marcos, para ir hacia la salida Poniente de Tuxtla, y que durante ese recorrido, ya tenía a muchos curiosos buscando la mejor foto del recuerdo. Quizá uno que otro despistado que obvia las advertencias y se cruza sobre la avenida central o el boulevard Belisario Domínguez; le siguieron Emilio Velázquez y Hilaire Damiron, los tres de la categoría Turismo Mayor, que comenzaron la contienda.
Le siguieron algunos más, como Carlos Manuel García en Turismo de Producción, y comenzó el espectáculo para los nuevos aficionados a la Panamericana, cuando Eduardo Henkel, a bordo de su BMW M2, tomó la salida en la categoría de autos de exhibición.
Así continuó una fiesta que nadie quería que terminara, que tuvo una mañana inmejorable, para traer de vuelta a una justa deportiva, llena de adrenalina y que tiene un solo objetivo: atraer de nueva cuenta a Chiapas todas las miradas que, con el paso de los últimos años, se fueron negando a voltear, pero que descubrieron este jueves a un Chiapas extraordinario por naturaleza, por tradición y por la gran capacidad de albergar un evento de trascendencia mundial.
Chiapas es la casa de la Carrera Panamericana y la Carrera Panamericana sabe que, en Chiapas, siempre tendrá lo necesario para continuar con la tradición de una justa que celebra 75 años.










