En México, el 48 % de los nacimientos son por esta vía, más del doble de lo recomendado por la OMS. En Chiapas, la cifra alcanza 45%; parteras y especialistas alertan que el miedo al parto natural y los intereses económicos están detrás del aumento de esta práctica
Ainer González / Marco Alvarado / Edén Gómez / Karla García/Diseño: Luis Méndez / Diario de Chiapas
A partir de los años noventa y hasta la actualidad, la tasa de partos por cesárea aumentó, convirtiéndose en un fenómeno mundial, esto pese a las ventajas que tiene tanto para la madre como para el bebé, el llevar un proceso de parto natural.
Tasas de césareas en México superan la norma
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una tasa de cesárea de 10 a 15 por ciento y la Norma Oficial Mexicana 007 establece un máximo entre 15 y 20 por ciento. Sin embargo, México tiene una tasa de nacimientos por césarea del 48 por ciento, según datos del Instituto Nacional de Salud Pública.
En el plano estatal, la cifra no cambia. De acuerdo con la Dirección General de Información en Salud de la Secretaría de Salud, el 45 por ciento de los partos se realizaron mediante cesárea, lo que equivale un aproximado de 59 mil 931 nacimientos, mientras que 73 mil 321 de los partos restantes fueron naturales, representando el 55 por ciento de los alumbramientos.
Chiapas se encuentra entre los estados con menor incidencia de cesáreas en el país, sólo por encima de Guerrero (41 por ciento) y San Luis Potosí (46 por ciento), en contraste con Sinaloa (65 por ciento) y Tamaulipas y Tlaxcala (63 por ciento), que registran las cifras más altas.
Este aumento, se debe a diversos factores, como la seguridad percibida de la intervención y el aumento de sus indicaciones médicas.
Entre el miedo al dolor y las metas estadísticas
Francisco Aguilar Sepúlveda, ginecólogo obstetra señaló que la intervención quirúrgica o mejor conocida como cesárea, prácticamente se utiliza para salvar la vida de las mujeres que están por dar a luz, esto ha permitido que miles de mujeres hoy puedan estar con sus hijos, y así disminuir los casos de muerte materna.
Explicó que una cesárea se practica en casos de alto riesgo para la madre o el bebé, como cuando el parto no progresa, el bebé presenta sufrimiento fetal o está en una posición anormal. Otras indicaciones incluyen embarazos múltiples, problemas con la placenta, prolapso del cordón umbilical, o ciertas infecciones maternas que podrían transmitirse al bebé durante el parto vaginal y un proceso de presión alta para evitar la preclampsia en la madre.
Aunque los casos para practicar una cesárea son específicos, Aguilar Sepúlveda indicó que, el incremento de partos por cesárea en la población es principalmente, por estrés de la futura madre y presión por parte de familiares.
“El estrés del obstetra se debe cuando los familiares escuchan o ven el dolor que está teniendo su familiar o la mujer que está por dar a luz y es cuando no se soporta, lo que ha ocasionado que, en muchas ocasiones por no decir la mayoría, se tiene que realizar una cesárea, esto obviamente, analizando la situación que se presente: los riesgos y panorama médico en el que está la paciente”.
El miedo al dolor, ya sea por parte de madre o de los familiares, es un punto que coincide con la versión que las parteras tradicionales han señalado, aunque indican que en las comunidades indígenas no son los familiares quienes infunden el miedo, sino los médicos; afirmó Sebastiana Vásquez Gómez, partera tradicional desde hace 26 años e integrante de la organización Saki Nichi Manzeti; quien agregó que tambien descalifican la labor de las parteras
“Nos están provocando miedo, a las mujeres se les dice que parir es peligroso, que una partera no puede atenderlas bien, y eso hace que prefieran ir al hospital, donde muchas veces terminan con cesárea”.
De acuerdo con Vásquez, esta situación no solo responde a motivos médicos, sino también económicos.
“En los servicios de salud los médicos trabajan por número de atenciones. Una cesárea cuesta más que un parto natural y al final eso se convierte en un negocio. Muchas veces el mismo médico del hospital público es quien te ofrece la cesárea en su consultorio privado”, explicó.
Desde su experiencia, Vásquez subraya que el parto natural requiere acompañamiento emocional y confianza, algo que los hospitales no siempre ofrecen.
“El parto es algo íntimo, del cuerpo y de nosotras. Si hay mucha gente observando, el cuerpo no se relaja, y eso puede dificultar que el bebé descienda. En cambio, cuando se acompaña con respeto y diálogo, los partos suelen ser exitosos”, expresó.
Para las parteras tradicionales, recuperar la confianza en los partos naturales no sólo implica preservar una práctica ancestral, sino devolver a las mujeres el derecho a decidir sobre su cuerpo y su manera de dar vida.
Menos parteras, menos partos
Pese a que existe leyes nacionales e internacionales que protegen el derecho de las parteras a ejercer esta labor, incluida la atención a partos, el uso de plantas y otras prácticas de atención y cuidado.
Asimismo, esta protegido el derecho a mantener sus propios conocimientos, a transmitirlos a las nuevas generaciones y a que éstos no sean destruidos.
No obstante, la reciente entrada en vigor de la Norma Oficial Mexicana (NOM) 020-SSA-2025, el pasado 31 de agosto, ha provocado una controversia entre el sistema de salud mexicano y las organizaciones de partería tradicional y autónoma, quienes acusan a la nueva legislación de buscar su control y eventual desaparición.
El principal punto de conflicto es la percepción de que la norma no busca reconocer ni proteger la diversidad de la partería, sino controlar y transformar su ejercicio bajo los estándares del modelo biomédico, y por consiguiente un debate sobre el derecho a la autonomía de las mujeres para decidir dónde, cómo y con quién parir.
Paquete “Todo en uno”
Cabe resaltar, que existe otro factor en el aumento de césareas y la disminucion de la tasa de partos, y son las cirugías estéticas, las cuales médicos particulares las ofrecen luego de realizar una césarea, una práctica que se ha vuelto una moda en el norte del país.
Sin embargo, Francisco Aguilar Sepúlveda indicó que las intervenciones estéticas después de un parto o una cesárea no son aptas, considerando los riesgos que se pueden incrementar ante dicha situación.
“Es bien conocido por todos que las complicaciones o incluso fallecimientos que se tienen por una intervención estética se debe a las denominadas trombosis, que es cuando una arteria se bloquea y evita que la sangre llegue a un órgano vital. Cuando una mujer cuando está embarazada, ya sea que se va a aliviar de manera natural o por cesárea de forma sabia, el cuerpo lo pone en una posición en la que su coagulación es más alta, porque tiene que brindar apoyo a más órganos, entonces si una mujer recién aliviada por cualquier vía es sometida a una práctica estética, el riesgo es completamente alto”; dijo
La OMS ha calificado este incremento de tasas de césareas como una epidemia, pues la falta de información, la discriminación y la influencia de las modas, provoca que algo tan natural como el nacimiento de un ser humano a través de un parto se convierta cada vez en algo menos común.
“El bebé que nace por parto natural pasa por el canal vaginal y adquiere bacterias que fortalecen su sistema inmunológico. En la cesárea eso no ocurre; el cuerpo del bebé no sigue su propio ritmo y se pierde parte de ese proceso natural de adaptación”, señaló.
Además, la forma de nacer —ya sea por parto natural o por cesárea— puede influir en la microbiota de los bebés, y con ello en su salud a lo largo de la vida. La microbiota es el conjunto de microorganismos vivos que habitan nuestro cuerpo y que cumplen funciones clave en la digestión, la inmunidad y otros procesos esenciales, lo que subraya la importancia de decidir como traer al mundo a un nuevo ser.










