Serpientes que salvan nuestras vidas

Marco Alvarado / Diario de Chiapas 

Pese a la mala fama que las rodea, el veneno de distintas especies de serpientes se ha convertido en una fuente inestimable de compuestos para la medicina moderna, siendo clave en el control de la hipertensión y la prevención de coágulos potencialmente mortales.

Científicos alrededor del mundo están desentrañando el potencial de estas sustancias tóxicas, hallando promesas para tratar enfermedades crónicas como la diabetes y la obesidad.

Como lo subraya Alejandro Carbajal Saucedo, responsable del Laboratorio de Anfibios y Reptiles de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), el desarrollo de nuevos fármacos depende intrínsecamente de la conservación de estos reptiles.

Carbajal Saucedo, especializado en el estudio bioquímico, biológico e inmunológico del veneno de serpientes, y quien compartió este conocimiento con estudiantes de la Unicach, explicó que millones de personas hoy regulan su presión arterial gracias a la molécula del captopril, un fármaco cuya base fue descubierta hace décadas en el veneno de una serpiente sudamericana.

“Estos venenos afectan de distintas maneras al cuerpo humano, y al ser analizados en laboratorio se ha descubierto que tienen un lado benéfico,” afirmó el experto.

El mecanismo es paradójico: venenos que en la naturaleza desencadenan terribles hemorragias en sus víctimas, por ejemplo, poseen el potencial para crear anticoagulantes esenciales en la lucha contra infartos cerebrales. 

Similarmente, componentes que alteran el ritmo cardiaco están siendo modulados para regular la presión arterial.

El investigador mencionó casos concretos, como el veneno de una serpiente cascabel de Estados Unidos o el de una especie africana, ambos cruciales para el desarrollo de anticoagulantes ya en uso.

Las investigaciones más recientes son aún más prometedoras. Los científicos están identificando compuestos que podrían ser beneficiosos en el metabolismo de las grasas, lo que abriría la puerta a tratamientos para pacientes con obesidad. 

De igual forma, se buscan moléculas para mejorar el metabolismo de la glucosa, un avance vital para las personas que viven con diabetes.

Un ejemplo destacado se encuentra en Chiapas: el monstruo de Gila, un reptil cuya saliva venenosa está siendo investigada por su efectividad contra la diabetes.

El experto hizo un llamado urgente a la conservación biológica, especialmente en regiones de alta diversidad como Chiapas. “Chiapas es uno de los estados más diversos en plantas y animales, y eso implica que al conocer de estos beneficios debemos cuidar más los entornos y a estos animales”, enfatizó.

Para Carbajal Saucedo, la naturaleza no sólo es un patrimonio a preservar, sino una inmensa farmacia potencial. “Si acabamos con esta naturaleza, nos estamos dando un balazo a nosotros mismos”, advirtió.

El investigador fue enfático al aclarar que estos beneficios se obtienen exclusivamente de muestras de veneno procesadas en laboratorio, mediante protocolos específicos para aislar la sustancia activa y convertirla en un fármaco seguro.

“De ninguna manera esto significa que se deban comer o utilizar estos venenos directamente, ya que no sólo es potencialmente mortal, sino que no han demostrado ninguna efectividad”.

Carbajal Saucedo desmintió las ofertas de curación asociadas a la ingesta de pieles o carne de reptiles, prácticas que son ineficaces y peligrosas. 

El verdadero potencial curativo se encuentra en la ciencia y en los años de investigación que hacen posible el fármaco que, irónicamente, millones toman a diario, debiéndole su vida a una serpiente.

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