Agencias
Diario de Chiapas
Es fácil dar por sentado la grandeza de Shohei Ohtani. A estas alturas, nos hemos acostumbrado a la rutina: es el mejor jugador del planeta, y punto. El punto de partida de Ohtani es el punto álgido de todos los demás. Se le juzga solo por sí mismo.
Y es natural que cuando vemos algo con frecuencia, algo tan alucinante como un jugador que es lanzador abridor y bateador a tiempo completo, y uno de los mejores en ambas disciplinas, empiece a resultar normal.
Por eso, sus actuaciones del viernes fueron el recordatorio de que uno de los mejores atletas del mundo, y el beisbolista más talentoso de la historia, está jugando ahora, haciendo cosas inimaginables, redefiniendo el béisbol en tiempo real. Y que incluso cuando comienza el día sumido en una mala racha inusual, Ohtani solo necesita un juego para entrar en la historia.
El lugar que ocupa la actuación de Ohtani en el cuarto juego de la Serie de Campeonato de la Nacional en la lista de juegos de todos los tiempos será debatido años. Sin embargo, en la celebración tras la victoria de Los Ángeles por 5-1 sobre los Milwaukee Brewers, el mánager de Dodgers, Dave Roberts, salió al campo y dijo: “Esa es la mejor noche en la historia del béisbol”, y nadie quiso discutir.

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