Marco Alvarado / Diario de Chiapas
El tradicional taco se ha convertido en un desafío económico para las familias de Chiapas. En lo que va de 2025, el notable encarecimiento de sus dos insumos básicos, la carne de res y la tortilla, está evidenciando una fuerte crisis en la canasta básica.
La escalada de precios, impulsada por múltiples factores, ha hecho que ambos productos, pilares de la dieta mexicana, se sitúen entre los de mayor inflación del año en la entidad.
La carne de res ha tenido un aumento de hasta el 33 por ciento.
Hasta septiembre pasado, el kilogramo de carne de res en Tuxtla Gutiérrez se ubicaba entre los 220 y 240 pesos.
Esto representa una alza considerable si se compara con los 180 pesos en que podía conseguirse ese mismo kilogramo a finales de 2024.
Este notorio aumento se atribuye a una “tormenta perfecta” de problemas en el sector ganadero: la crisis por el gusano barrenador, los efectos de la sequía, y el costo fluctuante del ganado en pie.
Mientras que la tortilla, el otro infaltable de la mesa, también ha seguido una tendencia preocupante, superando la barrera de los 24 pesos por kilogramo en varias localidades del estado.
La industria de la masa y la tortilla atribuye esta subida a una combinación de presiones inflacionarias en toda su cadena productiva.
Señalan como la causa principal el alto precio de la harina de maíz, ya que la gran mayoría de la tortilla en Chiapas se elabora con este insumo industrializado, cuyos costos han aumentado.
Al encarecimiento de la materia prima se suma el aumento en los precios del gas y la electricidad, un golpe directo a los costos operativos de la maquinaria en las tortillerías.
Ambos aumentos en la carne y la tortilla consolidan un panorama de carencia de lo básico que aprieta el bolsillo de las familias chiapanecas y hace que el taco, antes un alivio, se perciba como un lujo, con precios que ya superan los 20 pesos por pieza.










