Karla García / Diario de Chiapas
Integrantes del reconocido programa televisivo La dichosa palabra, transmitido por Canal 22, participaron en Chiapas como parte de las estrategias para fortalecer la lectura y escritura en el programa de alfabetización Chiapas Puede, impulsado por la Secretaría de Educación del Estado.
En la ponencia titulada El buen vivir de la palabra, los conductores Laura García Arroyo y Eduardo Casas compartieron reflexiones sobre la función del lenguaje en la vida cotidiana y en la comprensión del entorno.
Durante su intervención, García Arroyo explicó que la capacidad de nombrar influía en la manera en que las personas percibían la realidad y actuaban frente a ella. Expuso que incluso un detalle mínimo, como un defecto físico mencionado, transformaba la atención del interlocutor.
“Basta que yo lo nombre para que ustedes no dejen de verlo”, señaló la conductora, quien añadió que algo similar ocurría cuando a un niño se le advertía sobre un obstáculo: al hacerlo visible, este adquiría relevancia en su pensamiento y comportamiento.
La conductora de origen español pero naturalizada mexicana, afirmó que el lenguaje era una herramienta para comprender no solo el entorno físico, sino también el mundo interior de cada persona.
Sostuvo que la apariencia brindaba información limitada sobre alguien, pero que los sentimientos, las experiencias y las aspiraciones solo podían conocerse mediante palabras, ya sea de forma oral o escrita. “Para saber quiénes son ustedes por dentro, necesito que me lo cuenten”, expresó. Agregó que ampliar el vocabulario permitía ofrecer una imagen más precisa de quién era cada individuo y facilitaba la convivencia con los demás.
Por su parte, Eduardo Casas explicó que el lenguaje cotidiano permitía reconocer el mundo y relacionarse con él. Señaló que enseñar a nombrar el entorno era un acto fundamental en la formación de cualquier persona, especialmente de quienes apenas comenzaban a construir su comprensión del mundo.
Ejemplificó con la enseñanza de la sobrevivencia en la naturaleza, donde cada planta, sonido o señal debía identificarse correctamente para interpretar riesgos o tomar decisiones.
Casas destacó que las palabras pueden despertar conciencia sobre la realidad y ayudaban a reconocerla. Retomó la idea del “buen vivir” para afirmar que alcanzar ese estado implicaba transitar experiencias diversas, y que el lenguaje era la herramienta que permitía narrarlas, entenderlas y compartirlas con otros.
Ambos conductores coincidieron en que la palabra ofrecía un camino para integrarse a la comunidad, expresar necesidades, comprender advertencias, identificar oportunidades y construir vínculos.
Sobre los participantes del programa Chiapas Puede, Casar aseguró que el lenguaje no es solo un medio educativo, sino como un factor de cuidado, identidad y supervivencia.
Previa a la charla con Arroyo y Casar, el titular de la Secretaría de Educación, Roger Mandujano, destacó que la presencia de La dichosa palabra en Chiapas forma parte de las acciones para reforzar la alfabetización en personas jóvenes y adultas, con el propósito de acercarlas a un uso más consciente y pleno de la palabra, tanto en su vida cotidiana como en su desarrollo personal.










