Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Tuxtla Gutiérrez podría encontrar en el comercio de arte la fórmula que necesita para potenciar su atractivo turístico y erigirse finalmente como la capital cultural de Chiapas.
Lucía Morales, directora de Lux Galery, comentó en una entrevista que a pesar de los constantes programas lanzados para atraer visitantes, una veta poco explorada es la exposición y venta de pinturas, esculturas y otras obras.
“Es importante tener museos y otros lugares a donde podamos acudir a ver las exposiciones, sin embargo, el artista necesita vivir de sus obras, y montar estas galerías en distintos puntos de la capital, ayudaría a generar este comercio y volver a la capital el punto de encuentro para los compradores”, destacó.
La idea es que Tuxtla Gutiérrez sea un referente artístico y cultural, aunado a los espacios dedicados a la artesanía, ya que en Chiapas hay una variedad de artistas con obras que pueden resultar de mucho interés para los coleccionistas.
Además, Morales considera que es urgente y necesario incentivar el interés por las expresiones artísticas desde los centros escolares.
Este se trata de un enfoque dual: utilizar el arte como un poderoso imán turístico mediante su exposición y comercio, y al mismo tiempo, sembrar el aprecio por las expresiones culturales desde la educación básica.
México tiene varios ejemplos de ciudades que han logrado impulsar su economía y atraer grandes flujos de turismo gracias a una estrategia centrada en el arte y la cultura.
Por ejemplo, Oaxaca de Juárez; la ciudad ha capitalizado sus tradiciones artesanales, convirtiendo a los artesanos en protagonistas económicos.
Aparte de sus museos la cultura está en cada rincón: los mercados son experiencias gastronómicas, y los talleres de artistas, como los influenciados por Rufino Tamayo o Francisco Toledo, son puntos de interés turístico.
También está San Miguel de Allende, Guanajuato, que se ha consolidado como un destino de lujo y cosmopolita gracias a su enfoque en las artes plásticas, el diseño y la arquitectura virreinal.
La ciudad se convirtió en un refugio para artistas, tanto nacionales como extranjeros, quienes abrieron talleres, escuelas de arte y galerías.
Además, sus hoteles boutique y restaurantes de alta cocina se complementan con una densa red de galerías de arte contemporáneo y tiendas de diseño, elevando el gasto promedio del turista.










