Embarazo infantil no es cultural, es delito

Está relacionado con delitos sexuales normalizados bajo el argumento de usos y costumbres, advirtió, Elena Torres Villanueva, presidenta de Granito de Arena

Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas

El embarazo infantil y adolescente en Chiapas continúa siendo una problemática alarmante que, en muchos casos, está directamente relacionada con delitos sexuales normalizados bajo el argumento de usos y costumbres, advirtió Elena Torres Villanueva, presidenta de la fundación Granito de Arena, organización que atiende a niñas y adolescentes sobrevivientes de violencia sexual en el estado.

Durante su participación en el programa Tiempo de Mujeres, Torres Villanueva subrayó que las uniones tempranas no pueden justificarse culturalmente cuando involucran a menores de edad, ya que la ley es clara: no existe consentimiento válido en niñas, niños y adolescentes. De acuerdo con el Código Penal, mantener relaciones sexuales con menores de 14 años constituye el delito de pederastia, y de los 15 a los 17 años se configura el delito de estupro cuando el agresor es un adulto.

La presidenta de Granito de Arena explicó que la fundación brinda atención integral especializada, ya que tratar casos de violencia sexual infantil requiere profesionales con formación de posgrado en psicoterapia. Actualmente, el centro ubicado en Tuxtla Gutiérrez atiende a 135 pacientes de manera semanal, además de ofrecer terapias virtuales y telefónicas a menores que viven en comunidades alejadas, donde los traslados resultan costosos o complicados.

Niñas y adolescentes provenientes de municipios como Mitontic, Totolapa, Chicoasén, San Fernando, entre otros, reciben atención psicológica y acompañamiento legal. La fundación también cuenta con especialistas en materia penal y justicia para adolescentes, lo que permite dar seguimiento jurídico a los casos de abuso sexual.

Torres Villanueva enfatizó que respetar los usos y costumbres de los pueblos originarios no implica tolerar delitos. Señaló que las comunidades indígenas poseen una riqueza cultural invaluable, pero que prácticas como las uniones forzadas de menores no forman parte de la cosmovisión legítima, sino de violaciones graves a los derechos de la infancia.

Como antecedente, recordó que en 2019 la fundación impartió talleres de prevención del embarazo infantil y adolescente en 24 municipios de Chiapas con mayor tasa de fecundidad adolescente. Estos talleres se realizaron en español y lenguas originarias, demostrando que la prevención es posible cuando se brinda información adecuada.

Hizo un llamado a visibilizar el problema y a dejar de normalizar prácticas que vulneran a niñas y adolescentes, reiterando que el embarazo infantil no es una costumbre, sino una consecuencia directa de la violencia sexual.

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