Rezago crítico en la lectura

  • Chiapas se encuentra entre los estados con menor índice de lectura en el país, una situación que preocupa a especialistas y promotores culturales

Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas

preocupa a especialistas y promotores culturales. De acuerdo con el Módulo de Lectura (MOLEC) del INEGI, un adulto chiapaneco lee en promedio apenas 0.8 libros al año, cifra muy por debajo del promedio nacional de 3.2 libros, lo que evidencia un rezago significativo en hábitos lectores y comprensión lectora.

Ante este panorama, diversas organizaciones culturales han impulsado estrategias para fomentar la lectura, especialmente en escuelas y comunidades marginadas. Entre las propuestas destacan la creación de bibliotecas ambulantes, clubes de lectura comunitarios, campañas de donación de libros y el fortalecimiento del acceso a plataformas digitales como una alternativa para acercar a más personas al hábito lector.

En este contexto, Julio Esquinca, propietario de varias librerías en el estado, señaló que uno de los principales retos no es la falta de libros, sino la escasa comprensión lectora y la poca promoción del hábito desde edades tempranas. Recordó que hubo una etapa en la que la venta de libros físicos disminuyó considerablemente, sin embargo, la llegada de la tecnología y las plataformas digitales ha generado un cambio positivo, particularmente entre adolescentes.

El librero destacó que aplicaciones como Wattpad han permitido que jóvenes se acerquen nuevamente a la lectura, incrementando su interés por historias y autores contemporáneos. Este fenómeno, dijo, ha impulsado que muchos de esos contenidos digitales posteriormente se publiquen en formato físico, lo que ha despertado el interés de los jóvenes por adquirir libros impresos.

Esquinca subrayó que la tecnología no debe verse como un obstáculo, sino como una herramienta para fomentar la lectura. Aseguró que la amplia variedad de libros digitales disponibles facilita que los lectores exploren distintos géneros, lo que en muchos casos motiva la compra de ejemplares físicos, fortaleciendo así el mercado editorial y el hábito lector.

Coincidió en que el reto principal es inculcar en las nuevas generaciones no solo el gusto por leer, sino la comprensión y reflexión de los textos, un paso fundamental para revertir el rezago lector que enfrenta Chiapas y avanzar hacia una sociedad más informada y crítica.

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