Episcopado manifiesta preocupación

  • Ante la Reforma Electoral, la institución eclesiástica instó a que cualquier modificación legal garantice la inclusión de todos los sectores sociales y no se convierta en una herramienta para concentrar el poder en un sólo grupo político

Marco Alvarado/ Diario de Chiapas

En un acto de unidad, el Consejo Interreligioso de Chiapas encabezó este sábado una Jornada de Oración por la Paz, marcando el inicio de su agenda de actividades para 2026.

El evento no sólo fue de carácter espiritual, sino que se posicionó como un recordatorio social ante la crisis de seguridad que aún afecta a algunas regiones de la entidad.

Bajo la presidencia de Monseñor José Francisco González González, Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, el Consejo reafirmó su meta de consolidar el “humanismo” como el eje de la convivencia en el estado.

Con la representación de más de 570 denominaciones religiosas, el organismo busca fortalecer un bloque sólido que actúe como interlocutor ante el gobierno.

Para hacerlo posible, uno de los puntos más destacados de la labor del Consejo durante el cierre de 2025 fue el logro legislativo que obliga a los 124 ayuntamientos de Chiapas a contar con una Comisión de Asuntos Religiosos.

Esta medida busca facilitar el diálogo en comunidades donde la intolerancia religiosa suele derivar en expulsiones o violencia; y al mismo tiempo estrechar el vínculo entre las asociaciones de fe y las autoridades municipales para tareas de desarrollo social.

El Consejo ha impulsado un modelo donde los ministros de culto, servidores públicos y la sociedad civil colaboran en estrategias para convertir a los templos en centros de pacificación, especialmente en las zonas de mayor conflicto armado y social del estado.

Sin embargo, esta labor viene acompañada de una postura clara sobre los valores fundamentales. El Consejo ha sido enfático en la defensa del derecho a la vida desde la concepción, la objeción de conciencia para los profesionales y ciudadanos, y la protección de la familia como núcleo social básico.

La Jornada de Oración celebrada ayer no fue un hecho aislado. Se presenta como una respuesta urgente ante la persistencia de la violencia en regiones estratégicas de Chiapas.

Además de visibilizar problemáticas como el desplazamiento forzado de comunidades indígenas, la continuidad en los casos de feminicidios, y la inseguridad generalizada provocada por grupos delictivos.

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