Alrededor de 25 jóvenes normalistas se manifestaron de manera pacífica en la avenida central de Tuxtla Gutiérrez, a la espera de una respuesta a sus solicitudes de plazas docentes
Marco Alvarado/ Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas
Lo que antes se consideraba una ruta segura hacia la estabilidad económica, hoy se ha convertido en un laberinto de incertidumbre. Para los jóvenes egresados de las escuelas normales, el “sueño dorado” de obtener una plaza frente a grupo parece estar bloqueado por un muro de trámites burocráticos, pagos inexistentes y una oferta laboral cada vez más esquiva.
Durante una protesta realizada este lunes en el centro de la capital, diversos normalistas, que prefirieron omitir sus nombres por temor a represalias, denunciaron la falta de claridad en los procesos de contratación.
Según el testimonio de dos jóvenes de 22 años, la Secretaría de Educación y el Instituto de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado (Isstech) se deslindan mutuamente de la responsabilidad de transparentar las vacantes.
“En la Secretaría nos dicen que necesitan el listado de jubilados del Isstech; vamos allá y nos dicen que no es su competencia. Vamos de un lado para otro sin que nos digan la verdad”, señalaron los manifestantes.
A pesar de que el discurso oficial también justifica la falta de espacios por la lenta rotación de docentes, los normalistas denuncian una paradoja: mientras ellos exigen plazas, en las localidades rurales más alejadas persiste un déficit.
La situación económica para quienes logran insertarse es, en el mejor de los casos, precaria. Según los testimonios recabados, el panorama se resume en cifras poco alentadoras. Un pago promedio de 200 pesos por hora, en el sistema gubernamental.
Con una carga horaria de ocho horas semanales para la mayoría de las materias; y hasta 12 horas en el área de ciencias, si bien les va.
Además, recuerdan que existen casos de egresados que han cubierto horas frente a grupo durante cuatro años sin haber recibido un sólo pago.
La esperanza de estos jóvenes radica ahora en un reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
La Corte avaló la constitucionalidad de dar prioridad a los egresados de Escuelas Normales Públicas, la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y los Centros de Actualización del Magisterio en la asignación de plazas.
Esta medida busca reconocer la formación especializada de los normalistas y permitir su contratación directa, considerando que su preparación tiene como fin único y legítimo el servicio docente público. “Estamos esperando que cumplan lo dicho por la Corte. Nosotros ya cumplimos con nuestra formación y ahora queremos trabajar”, sentenciaron.
Mientras las autoridades resuelven el nudo administrativo, una generación de maestros se ve obligada a subsistir del apoyo familiar o de préstamos. La vieja recomendación de “estudiar para maestro para tener la vida asegurada” ha quedado sepultada bajo una realidad donde la vocación no basta para pagar las cuentas.
La oportunidad
de ejercer
Sentados sobre el asfalto, entre pancartas y miradas fijas hacia la misma dirección, alrededor de 25 jóvenes normalistas se manifestaron de manera pacífica en la avenida central de Tuxtla Gutiérrez, a la espera de una respuesta a sus solicitudes de plazas docentes.
Algunos cubrieron su rostro con pañuelos o cubrebocas, no para ocultarse, sino como medida ante el sol y el paso constante de vehículos. La escena, discreta pero firme, reflejó la expectativa de quienes, pese a ser pocos en número ese día, representan a cerca de 3 mil egresados de distintas escuelas normales del estado que continúan a la espera de una oportunidad laboral.
La protesta se desarrolló en silencio intermitente, con momentos de diálogo entre los propios manifestantes, todos coincidiendo en una misma exigencia: acceder a un trabajo digno que les permita ejercer la profesión para la que se prepararon durante años. Cada cartel y cada consigna apuntaron al mismo objetivo: ser escuchados.
Henry Martínez, representante y vocero del movimiento, señaló que la manifestación se mantiene de forma pacífica y con apertura al diálogo con la Secretaría de Educación.
“Nos manifestamos pacíficamente”, expresó, al tiempo de indicar que la protesta continuará en la zona de espera hasta recibir una respuesta favorable respecto a la liberación de plazas.
Los normalistas reiteraron que su movilización no busca confrontación, sino visibilizar la situación de miles de jóvenes que, tras concluir su formación profesional, esperan incorporarse al sistema educativo y contribuir desde las aulas.










