- De acuerdo con el INAH los principales riesgos son por la extracción ilegal de piezas para venta en el mercado negro; graffiti, rayones en muros prehispánicos o destrucción deliberada de relieves
Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
El patrimonio arqueológico es altamente vulnerable, como lo señalan reportes del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). En Chiapas se han reportado algunos de estos casos que, de manera deliberada, han provocado algunas afectaciones en lugares como Bolonkin y Kadankah.
De acuerdo con el INAH los principales riesgos son por la extracción ilegal de piezas para venta en el mercado negro; graffiti, rayones en muros prehispánicos o destrucción deliberada de relieves.
Mientras que en regiones como Chiapas, se suman los riesgos por sismos, huracanes e incendios forestales, además del crecimiento de vegetación o la deposiciones de animales.
Por increíble que parezca, el patrimonio arqueológico no siempre es apreciado por todas las personas, llegando incluso a causar daños irreparables, como el recientemente ocurrido en una cueva en Coahuila, en donde ocurrió la extracción ilegal de una figura de “mano” en un panel de pintura rupestre de miles de años de antigüedad.
Incluso el Inah ha intensificado denuncias ante la Fiscalía General de la República por la venta de piezas en redes sociales, en cuentas de Facebook Marketplace, detectada principalmente en el centro y norte del país.
En Chiapas, entre 2024 y principios de este año, se han reportado afectaciones por saqueo y expolio, como los reportados en Ocosingo, en el sitio Kadankah, y en Chilón, donde está Bolonkin, lugares en donde los investigadores denunciaron en 2025 que han sido dinamitados por saqueadores para extraer piedras, minerales y piezas cerámicas.
Incluso la presencia de grupos criminales ha tenido un impacto directo, como sucedió en Frontera Corozal, donde, debido a la presencia de grupos delictivos, personal del INAH no pudo hacer labores de mantenimiento preventivo.
En otros sitios, como en Bonampak y Yaxchilán, se han reportado el saqueo de campamentos de arqueólogos al no haber presencia constante de custodia oficial, y también daños causados por el entorno natural debido al avance de la selva sobre las estructuras, lo que suele afectar techumbres y muros.
Por causas naturales sitios como Izapa, en el Soconusco, son muy susceptibles a la alta humedad y las lluvias, que además provocan el crecimiento desmedido de vegetación y moho, que afectan las estelas de piedra caliza, una de las colecciones más importantes de la transición olmeca-maya.
Incluso la UNAM alertó recientemente que el cambio climático es un grave riesgo para los muros en varios sitios de Chiapas, ya que las lluvias intensas seguidas de calores extremos provocan que las algas y musgos mueran súbitamente.
Al quedar la piedra expuesta, el agua penetra en las juntas de estuco, causando fracturas y desprendimientos en las fachadas de edificios prehispánicos en toda la zona Maya.










