La comunidad Therian: una identidad llevada al límite

La comunidad Therian: una identidad llevada al límite

El Hipsterbóreo

Luis Fernando Bolaños Gordillo

Tras su irrupción en medios y redes sociodigitales, la comunidad therian ha sido analizada desde diferentes perspectivas. El ámbito académico la percibe como un fenómeno de identidad juvenil que transita entre una novedosa expresión corporal, una espiritualidad emergente y una visibilidad permanente dentro de la cultura digital.

Desde la psicología, la teriantropía es una alteración de la personalidad que se visibiliza en el sentido que se otorga a la edificación de un nuevo “yo” en relación con los significados otorgados a un animal en particular. La postura artística destaca que es un performance urbano que cuestiona a la modernidad a través de movimientos, máscaras, atuendos y accesorios.

Los therians se hicieron más visibles en lo que llevamos de este año, porque rompieron con los patrones tradicionales de lo que es ser y estar en el mundo como personas. Probablemente uno de sus propósitos sea deslindarse de los aspectos negativos de la condición humana a través de actos creativos, pero que al fin y al cabo caben dentro del consumismo.

El capitalismo ha sabido canalizar estos flujos de deseo para motivar a estos jóvenes a asumirse como animales; de esta forma el potencial subversivo queda reducido a un performance que entretiene a los transeúntes. Los disfraces prevalecen sobre narrativas asociadas con mitos y leyendas en buena medida provenientes del nahualismo.

Este fenómeno social ejemplifica cómo las estructuras socioeconómicas y culturales globales impactan en la transformación de la subjetividad. En el libro El Anti-Edipo, Gilles Deleuze y Félix Guattari plantearon que en el capitalismo la salud mental no es un estado de bienestar, sino una construcción diseñada para mantener el orden social y la producción económica.

En este sistema la salud mental está supeditada a la aceptación social, la hiperproductividad, la competitividad o un consumismo ligado al deseo; esto deviene en ansiedad, depresión, estrés crónico, agotamiento, falta de sentido o en la búsqueda de identidades emergentes que tarde o temprano pierden fuerza.

Los franceses señalaron que el capitalismo captura y reprime el deseo humano, produciendo formas de locura y de seudosalud mental. En su explosión de visibilidad los therians comparten experiencias internas asociadas con un animal; destaca el hecho de que sienten una repentina desconexión con sus cuerpos y que ese vacío es llenado con la “esencia” de un animal.

Esto influye en la creación de una nueva estética alienada que consume mercancías como máscaras, colas o accesorios; la negación parcial de la condición humana es acompañada de proyecciones de experiencias internas que se vuelven virales y que provocan posicionamientos de todo tipo.

La teriantropía desafía las nociones antropocéntricas de las identidades porque esa estética es acompañada de una espiritualidad que busca reconectarse con la naturaleza. Esto es una contradicción, porque estos jóvenes cuestionan a un mundo cada vez más tecnologizado, pero a la vez hacen uso de las redes sociodigitales para proyectar su nuevo ser.

El rol capitalista es ambiguo, porque la comunidad therian es presentada como una identidad que cuestiona su humanidad y también como un trastorno. En miles de reels, los therians afirman que no es un disfraz, pero detrás del telón de fondo hay una industria que les ofrece productos. En Amazon, Temu o Mercado Libre hay Therians Shop donde se venden disfraces de zorros, perros, osos y otros animales.

En esas tiendas se expone: “Este conjunto de máscara y cola de teriano presenta un diseño innovador: la cola peluda incluye una hebilla y una correa elástica que se ajusta fácilmente a la cintura para un ajuste seguro. Combinada con la esponjosa máscara de lobo-zorro y las patas de zorro, este look a juego te transforma al instante en un encantador zorro, realzando la autenticidad de tu juego de rol”.

Esa forma de consumo fomentada sistémicamente instituye creencias delirantes de transformación que, en ciertos casos viralizados en las redes sociodigitales, visibilizan la pérdida de contacto con la realidad. La mayoría de los therians que han sido entrevistados en diversas plataformas digitales son conscientes de su corporalidad, pero en ciertos casos hay delirios clínicos.

Con base en todo lo expuesto es pertinente cuestionar los límites del capitalismo para moldear a placer la subjetividad e instituirle todo tipo de deseos, hasta de sentirse animales revestidos de todo tipo de significados.

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