Edén Gómez Bernal / Diario de Chiapas
Bajo un contexto donde la economía nacional muestra señales de estabilización moderada tras cerrar el 2025 con un crecimiento del 1.5%, el estado de Chiapas se posiciona como una pieza estratégica para el desarrollo del sureste mexicano en 2026.
A pesar de los desafíos globales, la entidad se prepara para recibir una inversión federal en infraestructura sin precedentes, equivalente al 11% del presupuesto nacional para este rubro, lo que promete inyectar dinamismo a los sectores productivos locales.
De acuerdo con los reportes más recientes del INEGI sobre el Producto Interno Bruto (PIB), el sector primario a nivel federal enfrentó una contracción del 3.8% al cierre del año pasado. Para revertir esta tendencia en el estado, las autoridades chiapanecas han implementado un “blindaje” sanitario y financiero.
En materia agrícola, el sostenimiento del precio de garantía del maíz en 7 mil 200 pesos por tonelada se presenta como el salvavidas para miles de familias productoras, ante la baja en los precios internacionales del grano, esta intervención busca mantener el poder adquisitivo en las zonas rurales, evitando que la desaceleración del sector primario impacte en el consumo interno de las comunidades chiapanecas. Esta estabilidad es crucial, considerando que las actividades terciarias, representan más del 68% de la economía de la entidad.
La apuesta por la modernización también llega a la ganadería con la nueva Central de Biotecnología Reproductiva, con la producción de semen y embriones sexados; de esta manera, Chiapas busca no solo cantidad, sino calidad genética que permita a los ganaderos locales competir en mercados de mayor valor agregado.










