Jorge Pérez Pólito / Diario del Soconusco
Al participar en el Foro Cultural de Giraluna Café en una nueva edición de “Sincronías”, bajo el título “Del territorio a la taza y el plato” en Comitán de Domínguez, la chef e investigadora, Stephanie Velasco Solís destacó que la alimentación trasciende su función biológica y constituye un acto cultural y político.
En la sesión, moderada por la psicóloga Juquila Morales, la consultora gastronómica tapachulteca especializada en cocina sustentable y de proximidad expresó que “comemos para pertenecer, comemos para recordar, pero también comemos para decir quiénes somos y de dónde venimos”.
La conversación invitó a reflexionar sobre la alimentación como construcción de identidad, memoria y territorio. Por ello, Velasco Solís, originaria del Soconusco chiapaneco y con una trayectoria académica vinculada al estudio de las Plantas Alimenticias No Convencionales (PANC) en comunidades del pueblo originario, compartió cómo la cocina puede convertirse en un espacio de resistencia cultural, soberanía alimentaria y fortalecimiento de economías locales.
Uno de los ejes centrales fue la revalorización de especies presentes en patios, milpas y cafetales que han sido desplazadas por dinámicas comerciales globales. La especialista subrayó la importancia de reincorporar estos ingredientes a la vida cotidiana como estrategia para preservar el patrimonio biocultural y promover prácticas agrícolas sustentables.
Derivado de la charla, se impartió un taller práctico de elaboración de mermeladas con frutas de temporada, donde las y los participantes aprendieron técnicas básicas de conservación, aprovechamiento integral de ingredientes locales y principios de inocuidad alimentaria. El taller buscó fomentar el consumo responsable, la reducción del desperdicio y el valor agregado a productos regionales.










