Marco Alvarado / Diario de Chiapas
El escenario del alcoholismo en México está igualando a las mujeres con los hombres. Verónica Lozano, directora del Centro Especializado en Prevención y Rehabilitación de Adicciones (CEPRA), advirtió que el consumo de alcohol entre mujeres representa un grave desafío de salud pública debido a la mayor vulnerabilidad biológica del organismo femenino ante esta sustancia.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), la última década muestra una disminución constante en la brecha de consumo entre géneros. Sin embargo, Lozano precisó que la igualdad en las cifras no se traduce en igualdad de efectos, ya que la ciencia médica confirma que el alcohol daña de forma más severa y acelerada a las mujeres.
“Lo que la ciencia médica hoy sabe es que el alcohol daña, pero más y más rápido a las mujeres; también es un hecho científico que no existe un consumo seguro de alcohol”, subrayó la especialista.
Se estima que el consumo de alcohol en las chiapanecas ha crecido hasta un 30 por ciento en años recientes. Un dato revelador es que, de los casos de intoxicación aguda atendidos en salas de urgencias durante el primer semestre de 2025, casi el 20 por ciento corresponden a mujeres.
La experta señaló que las mujeres son biológicamente más propensas a desarrollar complicaciones graves derivadas del consumo, tales como la inflamación hepática y cirrosis, daño cardiaco y cáncer de mama, en este último existe una correlación directa entre el consumo de alcohol y el aumento del riesgo de este padecimiento, que actualmente es la segunda causa de muerte por cáncer en mexicanas.
Lozano denunció que este fenómeno no es casual, sino que responde a una estrategia deliberada de la industria alcoholera. Según la directora, la narrativa publicitaria utiliza conceptos como la libertad, la igualdad y el empoderamiento para normalizar el consumo, empleando colores y sabores diseñados específicamente para atraer al sector femenino, además de que hoy es muy fácil encontrar alcohol en miles de tiendas.
“La industria dirige sus baterías hacia ellas para que beban más… quieren que las mujeres vean normal el consumo de alcohol y lo formalicen como un hábito”, advirtió, calificando esta tendencia como un error con consecuencias devastadoras.
Tras la pandemia, se ha identificado un grupo demográfico con mayor incidencia de consumo, que corresponde a personas entre 35 y 75 años, con escolaridad media, aunque también está creciendo el número de bebedoras en zonas rurales.
Ante la normalización del consumo en contextos de celebración, dolor o eventos deportivos, Lozano urgió a las autoridades a implementar una política de prevención y atención con perspectiva de género.
Esta estrategia debe incluir regulaciones más estrictas para proteger a las juventudes e infancias y desmitificar la idea de que beber es una medida de igualdad social.
“Es necesario un abordaje que reconozca las diferencias biológicas y aclare que no hay consumo seguro, ni para mujeres ni para hombres”, concluyó.










