El Universal
México.- La celebración de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en México que es una de las tres sedes de la justa deportiva, podría utilizarse como una “vitrina” para proyectar una imagen de seguridad y normalidad, ocultando la crisis estructural de desapariciones forzadas que atraviesa el país, afirmaron familiares de desaparecidos y colectivos de búsqueda, entre ellos Luz de Esperanza Desaparecidos, Jalisco.
“Si el gobierno pretende utilizar este evento como una vitrina de normalidad, las familias tomaremos las calles para recordarles que en el país no puede ser una sede deportiva mientras siga siendo una fosa clandestina” señaló Jorge Berástegui González, quien busca a su hermano Antonio y sobrino, Antonio Jesús Berástegui Escobedo,, desaparecidos el 24 de enero del 2009 en Parras, Coahuila, a manos de la Policía Municipal y de Los Zetas.
Este domingo, familiares de los desparecidos anunciaron en la Glorieta de las y los Desaparecidos, en Paseo de la Reforma, el inicio de la campaña nacional e internacional “Hagamos que suceda hasta encontrarles”, que busca romper el cerco informativo, así como mostrar a los millones de visitantes y medios extranjeros “la crisis humanitaria que el discurso oficial intenta invisibilizar”.
Expresaron que dicha campaña es además una medida de prevención y advertencia para quienes visitan el país “donde la impunidad es la norma”.
Reiteraron su respaldo total al Comité Contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas y esperan que el tema llegué a la Asamblea General de ese organismo internacional, “ante un sistema de justicia mexicano que llega tarde o simplemente no llega. La vigilancia internacional es nuestra única garantía de verdad”.
“Denunciamos abandono institucional y los intentos sistemáticos de cada administración por matizar las cifras y administrar el dolor. No aceptamos más simulaciones”. La presencia de la ONU es el resultado de la lucha ante la incapacidad técnica y política del gobierno del Estado mexicano, quien no ha podido frenar los crímenes de lesa humanidad que siguen ocurriendo en nuestro territorio”.
Agregaron que los funcionarios públicos duran en el cargo seis años y sus ambiciones políticas tienen fecha de caducidad. Las familias, en cambio, “nos quedamos, no nos iremos, no nos cansamos y, sobre todo, no les regalaremos la tranquilidad de nuestro silencio”.
Por aparte, Héctor Flores y Liliana Meza, papá de dos muchachos víctimas de desaparición forzada y posiblemente de reclutamiento forzado, apuntaron que “el Mundial será una vitrina internacional para evitar demostrarle a toda la comunidad lo que se está viviendo en este país y todas las graves violaciones a los derechos humanos que a pesar de los gobiernos, sus ideologías y su forma de querer administrar la crisis, nos quieren silenciar.
Recordaron que en el país todos los días desaparecen gente. “En México todos los días torturan, asesinan y se cometen crímenes de lesa humanidad. Los gobiernos están más interesados en disminuir la crisis políticamente solo en cifras, en hacer una realidad alterna que no vivimos realmente en nuestro país, hacerle creer a los medios y a la comunidad internacional que en México no pasa nada, cuando realmente pasa de todo”.










