Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas
Un dato que marca la dimensión del problema es contundente; la Fundación Granito de Arena ha brindado atención a más de seis mil 800 niñas y niños, víctimas o sobrevivientes de violencia sexual infantil, una cifra que deja en evidencia que este delito no es aislado, sino una realidad persistente que atraviesa a Chiapas y a otras regiones del país.
Esto lo dio a conocer Elena Torres Villanueva, presidenta y fundadora de la Fundación Granito de Arena, quien explicó que actualmente 166 menores reciben atención directa en el centro, donde se les brinda acompañamiento psicológico especializado. La atención inicia con una evaluación integral, seguida de diagnóstico y un proceso terapéutico, en coordinación con trabajo social y, en muchos casos, con autoridades judiciales.
La organización no solo atiende casos canalizados por instancias como la Fiscalía o el DIF, sino a familias que buscan ayuda por cuenta propia. Además, ha ampliado su alcance mediante plataformas digitales, atendiendo incluso a pacientes de otros estados y del extranjero, incluidos adultos que vivieron abuso en la infancia y que buscan sanar años después.
Uno de los ejes centrales del trabajo de la fundación es la prevención; a través de talleres en escuelas primarias y comunidades, especialmente en zonas indígenas y de alta marginación, buscan informar y generan herramientas para detectar y evitar situaciones de abuso. Municipios como Chenalhó, Mitontic, Aldama y Pantelhó han sido parte de estas intervenciones, donde el acceso a información sigue siendo limitado.
Sin embargo, el panorama revela carencias institucionales; en este sentido, Torres Villanueva señaló que, en algunos casos, instituciones públicas no cuentan con servicios especializados, como atención ginecológica para niñas víctimas de abuso sexual, lo que obliga a la fundación a cubrir estos costos de manera independiente, incrementando la carga económica y operativa.
A esto se suman otras necesidades urgentes: recursos para tratamientos, traslados, atención psiquiátrica y seguimiento integral de los casos. La fundación ha logrado sostener su labor gracias al apoyo social, voluntariado y difusión en redes, pero advierte que la demanda sigue creciendo.
La violencia sexual infantil, lejos de ser un tema aislado, continúa siendo un problema estructural que requiere atención integral, prevención constante y mayor compromiso institucional. Frente a ello, espacios como Granito de Arena se convierten en un punto de apoyo clave, no solo para la recuperación emocional de las víctimas, sino para visibilizar una realidad que muchas veces permanece en silencio.










