Ainer González /Diario de Chiapas
Unidades médicas del IMSS-Bienestar en Tuxtla Gutiérrez pagan millones de pesos por alimentos en mal estado para sus pacientes. Se trata del hospital “Dr. Jesús Gilberto Gómez Maza” y del Hospital Regional “Dr. Rafael Pascacio Gamboa”, donde familiares de pacientes bajo el anonimato denuncian, que las frutas, verduras y carnes que se consumen en los nosocomios se sirven presuntamente en estado de descomposición.
Para el médico Víctor Flores, y también secretario general del sindicato Fuerza Independiente de Trabajadores de la Salud, Sección Chiapas, el tema del suministro de alimentos se coloca en un escenario amplio, el cual está vinculado a las carencias estructurales del sistema IMSS-Bienestar, donde la alimentación no solo impacta a pacientes, sino al personal médico y operativo.
En ese sentido, explicó que en diversas unidades médicas del estado no existen condiciones mínimas para garantizar el acceso a alimentos durante las jornadas laborales, lo que obliga al personal a resolver por cuenta propia su nutrición en turnos extendidos. Añadió que esta situación ocurre en paralelo con las deficiencias en infraestructura básica, como la ausencia de espacios de cocina y servicios sanitarios funcionales, lo que limita las condiciones de trabajo dentro de hospitales públicos.
“Los trabajadores acudían a cubrir jornadas de 12 horas. En la actualidad, el IMMS-Bienestar le exige al trabajador una jornada sabatina de 16 horas y una de domingo de 24 horas: o sea, que entran el domingo a las ocho y salen hasta el otro día. Y hay unidades donde no hay cocina, entonces el trabajador tiene que improvisar su alimentación, un derecho fundamental que es el del alimento”.
A partir de ello, indicó que la alimentación forma parte esencial de los tratamientos hospitalarios, al grado de incidir directamente en la evolución de los pacientes, incluso en niveles comparables o superiores a los medicamentos en determinadas etapas clínicas. Precisó que la nutrición hospitalaria no se limita a dietas convencionales, sino que incluye esquemas especializados que requieren control y suministro adecuado.
“La nutrición es lo principal en un tratamiento; más que los medicamentos, llega un momento en donde la alimentación debe de ser fundamental y entonces tiene que estar asegurado la adecuada nutrición y no solo hablamos de la nutrición habitual que es a través de la alimentación de una dieta vía oral. También hay otro tipo de alimentación, como son las nutriciones parenterales, que son necesarias para pacientes que no tienen un aparato digestivo viable para usar esta alimentación y de hablar de nutrición parenteral es un tema ya bastante complejo”.
Bajo esta línea, señaló que, pese a contar con personal capacitado, la falta de insumos básicos, entre ellos los alimentos, limita la efectividad de los tratamientos dentro del sistema público de salud en Chiapas.
En paralelo, sobre el modelo de operación, expuso que persisten esquemas de subcontratación en áreas estratégicas del sistema hospitalario, lo que incide en la estabilidad del personal y en la calidad de los servicios. Explicó que estos mecanismos se extienden a distintas áreas, incluidas funciones técnicas y de apoyo.
“Pues el famoso outsourcing todavía está por ahí activo. En esa parte, bueno, por ejemplo., hemos observado que pues las empresas pues son estrategias que al final no garantizan tampoco los derechos de los trabajadores que se contratan para ella. Un ejemplo, por ejemplo, son los compañeros de inaloterapia, que son empresas externas”.
Asimismo, añadió que este esquema genera condiciones de vulnerabilidad laboral, con despidos sin previo aviso, retrasos en pagos y ausencia de garantías para trabajadores que participan en la operación hospitalaria. Indicó que estas condiciones también afectan áreas fundamentales como limpieza y mantenimiento, indispensables para el funcionamiento de las unidades médicas.
De igual forma, el dirigente aseguró que la cobertura actual del sistema IMSS-Bienestar concentra la atención médica en la entidad, lo que incrementa la presión sobre los servicios y la necesidad de garantizar condiciones adecuadas en todos los niveles de operación.
En consecuencia, Flores manifestó que esta cobertura obliga a fortalecer el sistema en insumos, infraestructura y servicios básicos, entre ellos la alimentación hospitalaria, como parte de la atención integral.
“Pues realmente el bienestar es la institución principal que hay en la actualidad. Ahorita pues todo lo que era Secretaría de Salud ya pasó prácticamente al control total del IMMS-Bienestar, entonces prácticamente una cifra aproximada sería un 75 por ciento de la población en Chiapas, pues se atiende en instituciones del bienestar”.
En este mismo escenario, familiares de pacientes de los hospitales que administra el IMMS-Bienestar, como el Hospital General “Dr. Jesús Gilberto Gómez Maza” y del Hospital Regional “Dr. Rafael Pascacio Gamboa”, denunciaron que frutas, verduras y carnes llegan en descomposición, con retrasos y de forma incompleta; añadieron que, ante la falta de alternativas, los hospitales reciben los insumos para consumo de pacientes y personal.
Contratación de alimentos
De acuerdo con los testimonios, el problema se inició desde abril de 2026, tras la asignación del servicio de suministro de víveres para hospitales del IMSS-Bienestar al Grupo Operador EHMO.
Cabe recordar que, este medio accedió a la plataforma Extranet, la nueva versión de la Plataforma Nacional de Transparencia, donde corroboró que el IMSS-Bienestar contrató por un monto máximo de 146 millones 224 mil 765.27 pesos, a este grupo para el suministro de alimentos en unidades médicas del estado, para el ejercicio fiscal abril-diciembre de 2026.
Por este esquema, los denunciantes también alertaron que la empresa traslada los víveres mediante servicios de transporte externos, es decir, sin vehículos adecuados para el traslado de alimentos, lo que rompe la cadena de conservación.
“El personal que entrega no pertenece a la empresa, son fleteras; no hay control sanitario y el trato es deficiente”, indicaron.
Red de empresas concentran contratos de víveres
En paralelo, el contrato asignado en Chiapas forma parte de un esquema nacional de suministro de alimentos para hospitales del IMSS-Bienestar. La adjudicación integra a la partida (3, 4, 8 y 16) para los estados de Campeche, Chiapas, Hidalgo y Tabasco, con un techo financiero máximo para las cuatro entidades de 473 millones 969 mil 962.65 pesos.
Hasta el momento, ni la empresa ni las autoridades del IMSS-Bienestar han informado sobre las condiciones de este servicio contratado por licitación pública en el estado.










