Para la empresaria chiapaneca, Sandra Herrera, la educación debe adaptarse a las infancias y no al revés
Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas
Lo que comenzó como la búsqueda de una escuela que aceptara a una niña con necesidades especiales terminó convirtiéndose en un proyecto educativo que, 18 años después, continúa apostando por la inclusión en Chiapas. Para la empresaria chiapaneca, Sandra Herrera, la educación debe adaptarse a las infancias y no al revés.
Durante su participación en el programa Tiempo de Mujeres, Herrera relató que la experiencia con su hija la llevó a fundar Santa Fe Estancia Infantil, un centro educativo que desde hace casi dos décadas atiende a niñas y niños con distintas condiciones, entre ellas trastorno del espectro autista, síndrome de Down y otras discapacidades.
La empresaria explicó que encontrar una institución que aceptara a su hija fue un proceso complicado, hasta que una escuela incluyente le abrió las puertas. Ese cambio, aseguró, transformó el desarrollo de la menor en cuestión de días y le hizo comprender que el verdadero desafío no está en que los niños se adapten al sistema, sino en que las escuelas construyan entornos capaces de responder a sus necesidades.
Actualmente, Santa Fe trabaja con planeaciones personalizadas para cada alumno. Las docentes identifican el tipo de aprendizaje de cada niño y ajustan las estrategias educativas para facilitar su desarrollo académico y emocional.
Herrera señaló que, tras la pandemia, el número de menores con diagnóstico de autismo aumentó alrededor de 30 por ciento, una situación que obligó a reforzar los mecanismos de atención especializada y capacitación del personal.
Además de la inclusión, destacó que la seguridad es uno de los pilares fundamentales en las estancias infantiles. Explicó que el centro cuenta con cámaras de vigilancia, detectores de humo, protocolos de Protección Civil y evaluaciones constantes para garantizar que las instalaciones cumplan con todos los requisitos establecidos por las autoridades.
“Los niños deben estar en espacios donde los padres puedan trabajar con tranquilidad y confianza, sabiendo que sus hijos están bien atendidos y seguros”, afirmó.
Uno de los proyectos que impulsa es la creación de una guardería integradora en Chiapas, un modelo que permitiría atender a menores con cualquier tipo de discapacidad en un mismo espacio, con infraestructura accesible, materiales especializados y personal capacitado.
La empresaria consideró que este tipo de centros son una necesidad urgente, ya que cada vez más familias requieren espacios adecuados para el cuidado y desarrollo de sus hijos, especialmente cuando presentan alguna condición especial.
Sandra Herrera subrayó que la inclusión educativa no debe verse como una excepción, sino como una responsabilidad compartida entre escuelas, autoridades y sociedad. “No todos los niños aprenden al mismo ritmo, y compararlos solo genera daño emocional. La educación debe respetar los tiempos y las capacidades de cada uno”, concluyó.










