M. Flores/ Diario de Chiapas
Gran inconformidad y molestia ha generado entre los automovilistas el estado actual de la autopista Arriaga – Ocozocoautla, debido a una serie de reparaciones que parecen no tener fin y que están provocando severos asentamientos viales todos los días.
De acuerdo con las denuncias de los afectados, los trabajos de mantenimiento obligan a detener por completo la circulación en ambos sentidos, generando filas enormes y tiempos de espera que van desde los 20 hasta los 30 minutos varados bajo las inclemencias del clima. Los usuarios señalaron que la principal razón para utilizar esta vía de cuota es, precisamente, el ahorro de tiempo y la seguridad de un traslado ágil; sin embargo, la falta de planeación y la lentitud de las obras están echando abajo ese beneficio, afectando tanto a transportistas como a familias y trabajadores que viajan diariamente entre la costa y la capital del estado.
A este malestar se suma el elevado costo del peaje, ya que los automovilistas recordaron que el trayecto completo se encuentran entre las más costosas del país en proporción a la distancia recorrida, lo que vuelve la situación aún más indignante al pagar tarifas tan altas por un servicio deficiente.
Para quienes transitan esta ruta por motivos laborales, la situación ya es insostenible. Carlos Mendoza, un conductor que viaja constantemente por este tramo, expresó el sentir de la ciudadanía: “Es una burla. Uno hace el esfuerzo de pagar la caseta porque se supone que vas a llegar más rápido y seguro. Para colmo, suben la tarifa y nos tienen parados hasta media hora bajo el calor, arruinando nuestros horarios de trabajo. Si vamos a estar haciendo el mismo tiempo que en la carretera libre, no tiene sentido transitar por acá”.
Ante este panorama, la ciudadanía y los transportistas organizados hicieron un llamado de urgencia y exhortaron formalmente a las autoridades correspondientes particularmente a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y a la empresa operadora de la vía para que intervengan de inmediato y vean de cerca esta situación. Los afectados exigen que se supervise la obra, se ordene una logística eficiente o se implementen horarios nocturnos para agilizar el paso intermitente, señalando que, si la autopista no está en condiciones de ofrecer un tránsito fluido, lo justo sería reducir el cobro del peaje mientras duren las afectaciones.










