La Liga de Expansión se encuentra ante una disyuntiva importante, en la que deberá decidir si encuentra razones para subsistir o ve de lejos como se encamina a la extinción
Eduardo Solís/Diario de Chiapas
Tras uno de los mejores mundiales en la historia del futbol mexicano, se supone que nuestro balompié debería apuntar a identificar los lastres que limitan su desarrollo deportivo, tratar de paliar esos detalles y tener un panorama amplio que le permite vislumbrar mejorías a mediano plazo, pensando en que, si lo deportivo es prioridad, lo económico mejora como consecuencia; sin embargo, las noticias no son muy alentadoras para la estructura de un negocio que desde la apariencia es opulento, pero que carece de lo principal.
Que la Liga MX haya adelantado hace meses que buscaría ser un ente independiente a la Federación Mexicana de Futbol no es innovador, por decir lo menos, porque es un modelo que ya existe en países como España con LaLiga y su división inferior inmediata, para pasar a la 1ª RFEF, que es ya una competencia ligada a la Real Federación Española de Futbol, pero que priorizar el estímulo deportivo para quien no está bajo el auspicio de los “independientes”, cualquiera de 1ª RFEF puede ascender a la “segunda” y por consiguiente a LaLiga si en lo deportivo se lo gana. Ya después tiene sus candados para permanecer.
La Liga premier de Inglaterra es la que comenzó con ese modelo, pero no por nada está convertida en la mejor competición profesional del mundo, priorizando lo deportivo, cuidando lo que llega a su país y tratando que no todo se vaya tan fácil, en cuanto a jugadores, pero sigue entregando la posibilidad a todas sus categorías de estructura federada, la posibilidad de medirse. De hecho, hay competiciones que enfrenta a equipos de distintas categorías y diferencias abismales.
La decisión que se tomó en México tiene todo menos la prioridad deportiva y deja evidencia, de nuevo, de las prioridades de los dirigentes. Equipos con un modelo de negocio enfocado en una supervivencia de categoría, pero no en el aficionado que va a acostumbrarse a ir a ver a su estadio al visitante y no al equipo de casa, porque es lo único atractivo que le podrá ofrecer su equipo, sin dejar de considerar que, los primeros pasos de una decisión así, es porque una categoría ya no encaja en el modelo de negocio y quiere más, en todos los aspectos, pero nunca una categoría que quiere meterse con calzador a un hábitat que es meramente económico. Ahí, el que tiene más dinero y poder, es el que va a ganar siempre, pero el que pierde nunca va a poder sentirse competitivo, en una categoría que lo usa de comparsa, lo mantiene ahí, destinado a ser un club perdedor.
No todo está perdido para las ligas de estructura en México, partiendo de la Liga de Expansión, la Liga Premier y sus constantes cambios para tratar de agradar y la eterna TDP, que es donde comienza el profesionalismo de verdad.
La Liga de Expansión tiene ante sí una gran oportunidad de, tras quitarse la dependencia absoluta de la Liga MX, comenzar a pensar en cómo hace su liga más competitiva y lo primero debe ser quitar el límite de edad y colocar, desde ya, un límite de jugadores no formados en México (maldito término que usa la Liga MX), eso abre las opciones para tener más talento y que puedan conformarse planteles que puedan ser atractivos para sus aficionados.
Deben arrancar por cambiarse el nombre y ser Primera División Profesional, como antes y como una muestra de que no son una competición “de segunda”. De manera urgente y con un modelo de negocios que no permita carencias, involucrar a esas plazas que llevan años levantando la mano, con representatividad en sedes que ya tienen pasado en Liga MX y que se conforme, desde su proyecto, con 20 sedes.
Lejos del autoritarismo de la Liga MX, comenzar a crear puntos de fortaleza donde está la debilidad de la Liga MX, con dirigentes flexibles que se acomodan para mantener el puesto, aunque en el proceso vaya el sacrificio del resto.
Lógico que, al seguir dependiendo de la federación, habrá un montón de obstáculos que resolver, porque si bien la Liga MX será independiente, también es lógico que los personajes en federación no van a permitir que pueda surgir competencia y a partir de ahí comienza la verdadera batalla.
La Liga de Expansión y la Liga Premier deben comenzar por tener presidentes que no estén supeditados a la Liga MX y pensar en sobrevivir con sus propios arrestos, es el principio de algo bueno si se deciden o comenzarán a desaparecer, porque así lo deciden.










