Ruiz Cáceres consideró que uno de los retos para la capital chiapaneca es ampliar su capacidad productiva mediante el desarrollo de actividades industriales, particularmente del sector agroalimentario.

Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas

La capital chiapaneca mantiene una economía sustentada principalmente en el comercio, una condición que limita su potencial de crecimiento frente a ciudades con mayor desarrollo industrial o financiero, por lo que diversificar sus actividades económicas y fortalecer la dinámica nocturna podrían representar una oportunidad para impulsar el desarrollo local, afirmó el maestro Gilberto Antonio Ruiz Cáceres, especialista en el tema. 

Explicó que, de acuerdo con la clasificación de las ciudades según su vocación económica, existen urbes comerciales, industriales y financieras o de entretenimiento. En ese contexto, señaló que Tuxtla Gutiérrez pertenece al grupo de ciudades comerciales, cuya actividad económica se concentra en la venta de bienes y servicios para satisfacer necesidades inmediatas de la población.

Indicó que esta característica también se refleja en el comportamiento de los consumidores, ya que durante el día predomina un consumo orientado a cubrir necesidades básicas, mientras que por las noches la actividad económica cambia hacia establecimientos que ofrecen experiencias de entretenimiento.

“Durante el día el comportamiento es de ‘necesito’; necesito ir al banco, al supermercado o realizar algún trámite. En la noche el comportamiento cambia a ‘yo quiero’, porque las personas buscan experiencias como restaurantes, cafeterías, bares o cines”, explicó.

Ruiz Cáceres señaló que el comercio diurno presenta sus mayores ventas entre las 9:00 de la mañana y el mediodía, registra una disminución entre la una y las cuatro de la tarde debido a las altas temperaturas, y vuelve a recuperarse durante las últimas horas de la jornada laboral. En contraste, la actividad nocturna concentra su mayor movimiento entre las 9:00 y las 11:00 de la noche.

Consideró que uno de los retos para la capital chiapaneca es ampliar su capacidad productiva mediante el desarrollo de actividades industriales, particularmente del sector agroalimentario, que por sus procesos puede operar durante horarios nocturnos y generar una economía más activa las 24 horas.

“Si Tuxtla comienza a integrar industria, especialmente agroalimentaria, la ciudad podría ser más productiva también por las noches y generar una nueva dinámica económica”, puntualizó.

El especialista añadió que extender la actividad económica nocturna podría representar un beneficio para distintos sectores comerciales; sin embargo, advirtió que cualquier medida en ese sentido debe ir acompañada de estrategias que mitiguen los riesgos relacionados con la seguridad pública y el consumo de bebidas alcohólicas.

Asimismo, destacó que, aunque no existen estudios específicos sobre el tamaño de la economía nocturna en la capital, se estima que un trabajador destina entre el 10 y el 15 por ciento de sus ingresos mensuales a actividades de entretenimiento, lo que representa un gasto aproximado de entre 2 mil y 2 mil 500 pesos, considerando un salario profesional promedio de 16 mil pesos mensuales.

Finalmente, Ruiz Cáceres sostuvo que comprender las diferencias entre la economía diurna y nocturna permitirá diseñar políticas públicas y estrategias de desarrollo que impulsen una ciudad con mayor productividad, generación de empleos y crecimiento económico sostenible.

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